Las lesiones por presión (LPP) constituyen un evento adverso de gran magnitud en la atención sanitaria global, impactando negativamente la calidad de vida de los pacientes y generando una carga económica sustancial para los sistemas de salud. La prevención se erige como la estrategia más eficaz y ética para su abordaje. Este artículo desarrolla un análisis exhaustivo sobre la integración de las nuevas tecnologías de superficie en los protocolos de prevención de LPP y examina en profundidad la efectividad y centralidad del rol de enfermería en la gestión de estas innovaciones. Se realiza una revisión detallada de las tecnologías emergentes, abarcando desde superficies de apoyo estáticas avanzadas y sistemas dinámicos de alivio de presión, hasta plataformas de «camas inteligentes» con monitorización mediante sensores. Se argumenta que, si bien la tecnología proporciona herramientas potentes para la redistribución de la presión y el control del microclima, su máximo potencial sólo se alcanza a través de la aplicación del proceso de atención de enfermería: una valoración experta y multifactorial del riesgo, una toma de decisiones clínicas informada para la selección del dispositivo, una implementación meticulosa y una monitorización continua. La sinergia entre la tecnología avanzada y una práctica de enfermería crítica, reflexiva y basada en la mejor evidencia disponible es fundamental para reducir la incidencia de LPP, optimizar los resultados en salud y mejorar la seguridad y calidad del cuidado al paciente.
Pressure injuries (PI) represent a major adverse event in global healthcare, negatively impacting patients’ quality of life and generating a substantial economic burden for health systems. Prevention emerges as the most effective and ethical strategy for addressing this issue. This article provides a comprehensive analysis of the integration of new surface technologies into PI prevention protocols and examines in depth the effectiveness and central role of nursing in managing these innovations. A detailed review of emerging technologies is presented, ranging from advanced static support surfaces and dynamic pressure-relieving systems to “smart bed” platforms with sensor-based monitoring. It is argued that, although technology provides powerful tools for pressure redistribution and microclimate control, its full potential is only achieved through the application of the nursing care process: expert and multifactorial risk assessment, informed clinical decision-making for device selection, meticulous implementation, and continuous monitoring. The synergy between advanced technology and critical, reflective, evidence-based nursing practice is essential to reduce the incidence of PI, optimize health outcomes, and enhance patient safety and quality of care.