J. M. Casanova Seuma, Miquel Ribera Pibernat, Elena Canal García, Guillem Esteve Boncompte, Josep Manel Fernández Armenteros
• La psoriasis es una dermatosis inflamatoria que cursa a brotes de periodicidad variable. En algunos pacientes es intermitente o tienen uno o dos brotes al año, mientras que en otros la psoriasis se mantiene de forma continuada. Se asocia con frecuencia a artritis y a síndrome metabólico.
• La intensidad de los brotes determina el tratamiento. Los casos leves se suelen controlar con tratamiento tópico. En los moderados y graves se añade la fototerapia y/o tratamientos sistémicos • La gravedad de la psoriasis depende principalmente del porcentaje de piel afectada. Se considera leve cuando afecta menos del 5-7% de la superficie corporal; moderada si alcanza hasta el 10-12% y grave si la extensión es mayor. También se ha de valorar la repercusión sobre la calidad de vida.
• Para facilitar el cálculo de la extensión podemos aplicar el “test de la palma de la mano” del paciente, que equivale aproximadamente a un 1% de la superficie cutánea.
• Los tratamientos más utilizados son los corticoides tópicos potentes y los derivados de la vitamina D. En la cara y la piel fina de los pliegues se prefieren corticoides de potencia media.
• Para calcular la cantidad de corticoide a aplicar se puede utilizar “unidad de la yema del dedo”, la cantidad de pomada que cabe entre el pliegue interfalángico distal y la punta del dedo. Equivale a 0,5 gramos, cantidad suficiente para tratar el 2% de la superficie corporal. A un paciente con una psoriasis leve (< 5-7% de la superficie corporal) le debería bastar 1 tubo de 30g para unos 2 meses de tratamiento aplicando la crema una vez al día.
• Los efectos adversos locales por el uso continuado de los corticoides tópicos consisten en atrofia, estrías y telangiectasias. El más importante es el “efecto rebote” (aumento de la psoriasis o de un 20% de su extensión inicial), que podría ser la causa del incremento global de la gravedad de la psoriasis de los últimos años.
• Los efectos adversos sistémicos más destacados de los corticoides tópicos son la alteración del eje hipotálamo-hipofisario-adrenal, con la consiguiente insuficiencia suprarrenal. Los de los análogos de la vitamina D, la alteración del metabolismo fosfo-cálcico, con hipercalcemia y litiasis renal. Ambos son muy raros, pero pueden producirse si se aplican en más del 20% de la superficie corporal, sobre todo si existe insuficiencia renal.