Álvaro Pérez Martín, David de la Rosa Ruiz
• La identificación temprana de la artritis reumatoide (AR) y la derivación rápida al reumatólogo son cruciales.
• Actuar antes del daño articular irreversible mejora significativamente el pronóstico del paciente.
• La AR se caracteriza por una poliartritis simétrica, predominante en manos y muñecas (sin afectar las IFD), con rigidez matutina prolongada y signos de inflamación.
• El diagnóstico de la AR es fundamentalmente clínico, apoyándose en los criterios ACR/EULAR 2010. Aunque los marcadores serológicos como el factor reumatoide y los anti-CCP son útiles, su ausencia inicial no descarta la enfermedad.
• Más allá de las articulaciones, considera siempre las manifestaciones extrarticulares y el aumento del riesgo cardiovascular de los pacientes con AR.
• Deben utilizarse siempre medidas no farmacológicas además de las farmacológicas.
• El inicio del tratamiento farmacológico debe ser lo más precoz posible.
• El objetivo del tratamiento es tratar de conseguir un control estricto de la actividad de la enfermedad.
• El metotrexato sigue siendo el fármaco de elección como terapia inicial.
• Las comorbilidades deben identificarse, manejarse y prevenirse para mejorar la evolución de la enfermedad.