• Dada la falta de estandarización en la definición y medición del GIM y su alta variabilidad, no es recomendable el uso sistemático de este parámetro carotídeo en la evaluación de riesgo cardiovascular (RCV).
• Las placas tienen mejor especificidad para la valoración del RCV que el GIM y pueden ser consideradas como predictores de aumento del RCV en algunos casos.
• La presencia de placa en la arteria femoral es más frecuente y se asocia con más fuerza a los factores de riesgo (dislipemia, tabaquismo, hipertensión, diabetes, edad) y a la presencia de calcio coronario que la placa carotídea.
• Se recomienda la utilización, como primera línea de estudio, el eco-Doppler y, posteriormente, angio-TC y angio-RM para la estratificación de la estenosis carotídea.
• La integración de otros parámetros además de la VPS permitirá estimar con mayor certeza el grado de obstrucción carotídea.