Andrea Vega Gámiz, África Ibáñez Prieto, Marta Alfaro Almajano, Noelia Manjón González, Ignacio Cabanes Lizaga, Violeta Pueyo Uruel
La diabetes mellitus es un grupo de trastornos metabólicos caracterizados por niveles elevados de glucosa en sangre. Existen varios tipos principales de diabetes. La diabetes tipo 1, generalmente de inicio en la infancia o adolescencia, se debe a la destrucción autoinmune de las células beta del páncreas, lo que provoca una deficiencia absoluta de insulina. Una variante menos agresiva en adultos es la diabetes autoinmune latente del adulto (LADA).
La diabetes tipo 2, más común en adultos —aunque ahora se presenta también en niños—, se caracteriza por resistencia a la insulina y deterioro progresivo de la función de las células beta. Puede desarrollarse durante años sin síntomas, asociada frecuentemente al síndrome metabólico y con riesgo aumentado de enfermedad cardiovascular.
La diabetes gestacional se detecta durante el segundo o tercer trimestre del embarazo y desaparece, en general, tras el parto. Existen otros tipos de diabetes vinculados a enfermedades del páncreas, trastornos hormonales, medicamentos o factores genéticos como MODY, diabetes lipoatrófica y síndromes como Down o Turner.
Los síntomas comunes incluyen sed excesiva, micción frecuente, visión borrosa, fatiga persistente y pérdida de peso involuntaria. Con el tiempo, pueden surgir complicaciones graves como daño a órganos vitales (corazón, riñones, ojos y nervios), así como problemas circulatorios en pies que podrían llevar a amputaciones.
Además de los niveles de glucosa, la variabilidad de otros factores como la presión arterial o los lípidos también puede influir en la aparición de complicaciones.
La prevención de la diabetes tipo 2 se basa en adoptar hábitos saludables: mantener un peso adecuado, hacer ejercicio regularmente, llevar una alimentación equilibrada y evitar el tabaco. En este contexto, el personal de enfermería cumple un papel fundamental en la educación, seguimiento y apoyo a los pacientes y sus familias.
Diabetes mellitus refers to a group of metabolic disorders characterized by chronically elevated blood glucose levels. There are several main types of diabetes. Type 1 diabetes, typically diagnosed in childhood or adolescence, is caused by autoimmune destruction of the pancreatic beta cells, resulting in an absolute insulin deficiency. A less aggressive form observed in adults is Latent Autoimmune Diabetes in Adults (LADA).
Type 2 diabetes, the most prevalent form among adults—though increasingly diagnosed in children—is characterized by insulin resistance and the progressive decline of beta-cell function. It may remain asymptomatic for years and is often associated with metabolic syndrome, which increases the risk of cardiovascular disease.
Gestational diabetes is first recognized during the second or third trimester of pregnancy and usually resolves after childbirth. There are also other forms of diabetes related to pancreatic diseases, hormonal disorders, certain medications, or genetic factors. These include Maturity-Onset Diabetes of the Young (MODY), lipoatrophic diabetes, and genetic syndromes such as Down, Klinefelter, and Turner syndrome.
Common symptoms of diabetes include excessive thirst, frequent urination, blurred vision, persistent fatigue, and unintentional weight loss. Over time, diabetes can lead to severe complications, such as damage to vital organs including the heart, kidneys, eyes, and nerves. Circulatory problems, particularly in the feet, may result in ulcers and, in severe cases, amputations.
In addition to glucose levels, variability in other risk factors—such as blood pressure, lipid profiles, heart rate, body weight, and serum uric acid—may also contribute to the development of diabetes-related complications.
Prevention of type 2 diabetes primarily involves adopting healthy lifestyle habits: maintaining a healthy body weight, engaging in regular physical activity, following a balanced diet low in sugars and saturated fats, and avoiding tobacco use. In this context, nursing professionals play a key role in the education, monitoring, and support of individuals with diabetes and their families.