Carlos H. Mora Cevallos, Laura Franco Fobe, Alfonso José Pascual Del Riquelme Babé, Valeria González Sacoto, Claudia Abadía Molina
Introducción: El ADN tumoral circulante (ctDNA), fracción tumoral del ADN libre circulante, permite una evaluación mínimamente invasiva y seriada de la biología tumoral. En uro-oncología, su adopción progresa especialmente en carcinoma urotelial; en próstata se usa para genotipado en enfermedad avanzada; en riñón su sensibilidad es menor por bajo “shedding”.Objetivo: Sintetizar la evidencia sobre ctDNA en tumores urológicos, identificar en cuáles está más desarrollado, describir beneficios clínicos actuales y futuros, y señalar limitaciones. Fuentes de datos: Búsqueda en PubMed/MEDLINE, Embase y Scopus, guías europeas y documentos regulatorios hasta agosto de 2025.Síntesis de contenido: En carcinoma urotelial, la positividad de ctDNA perioperatorio se asocia de forma consistente con mayor riesgo de recaída y menor supervivencia; la seriación detecta enfermedad mínima residual y anticipa recurrencia. Ensayos ctDNA-guiados en adyuvancia están redefiniendo la selección de pacientes candidatos a inmunoterapia y el desescalado en ctDNA-negativos. En cáncer de próstata metastásico, el ctDNA caracteriza alteraciones en reparación de ADN (BRCA1/2, ATM) y del receptor androgénico, con utilidad diagnóstica cuando el tejido es inaccesible, apoyo a la selección de inhibidores de PARP y monitorización de resistencia. En carcinoma renal, la liberación tumoral a sangre es baja; estrategias de epigenómica (p. ej., metilación del cfDNA) y paneles de alta sensibilidad muestran señales pronósticas y de seguimiento en enfermedad avanzada. Conclusiones: El ctDNA es un biomarcador emergente con mayor madurez en carcinoma urotelial (estratificación de riesgo y potencial adyuvancia guiada), valor práctico en próstata metastásica (genotipado y selección terapéutica) y desarrollo creciente en riñón mediante aproximaciones de metilación. Su incorporación rutinaria requiere estandarización preanalítica/analítica, umbrales de acción claros, evaluación coste-efectiva y resultados definitivos de ensayos de fase III. Limitaciones: Heterogeneidad metodológica, riesgo de falsos positivos por hematopoyesis clonal, baja sensibilidad en tumores con escaso vertido a sangre (riñón), y necesidad de consolidar la evidencia predictiva y los marcos de reembolso.
Background: Circulating tumor DNA (ctDNA)—the tumor-derived fraction of cell-free DNA—enables minimally invasive, real-time tumor profiling. In urologic oncology, evidence is most advanced in urothelial carcinoma; in prostate cancer, ctDNA supports genotyping in advanced disease; in kidney cancer, sensitivity is limited by low tumor DNA shedding. Objective: To summarize current evidence on ctDNA across urologic malignancies, identify tumor types with the most mature data, outline present and future clinical benefits, and discuss limitations. Data Sources: PubMed/MEDLINE, Embase, and Scopus searches, European guidelines, and regulatory documents through August 2025.Content synthesis:In urothelial carcinoma, perioperative ctDNA positivity consistently correlates with higher recurrence risk and worse survival; serial testing detects minimal residual disease and anticipates relapse. ctDNA-guided adjuvant trials are reshaping candidate selection for immunotherapy and enabling de-escalation in ctDNA-negative patients. In metastatic prostate cancer, ctDNA profiles homologous recombination repair defects (e.g., BRCA1/2, ATM) and androgen receptor alterations, offering diagnostic value when tissue is inadequate, informing PARP inhibitor use, and tracking resistance. In renal cell carcinoma, tumor DNA release into blood is low; epigenomic approaches (e.g., cfDNA methylation) and highly sensitive panels show prognostic and monitoring signals in advanced disease. Conclusions: ctDNA is an emerging biomarker with the greatest maturity in urothelial carcinoma (risk stratification and imminent ctDNA-guided adjuvant strategies), practical value in metastatic prostate cancer (genotyping and therapy selection), and growing development in kidney cancer via methylation-based methods. Routine implementation requires pre-/analytical standardization, clinically actionable thresholds, cost-effectiveness evaluation, and definitive phase III evidence. Limitations: Methodological heterogeneity, false positives from clonal hematopoiesis, low sensitivity in low-shedding tumors (kidney), and the need to consolidate predictive evidence and reimbursement frameworks.