Inés Gómez López, Marcos Aladrén Sánchez, Lucia Cigüela Valero, Patricia García Carbonel, Laura Montori Tejedor, Ana Pablo Muñoz
El ictus isquémico es una urgencia neurológica causada por la obstrucción del flujo sanguíneo cerebral, provocando muerte neuronal y déficit funcional. Representa el 80 % de los accidentes cerebrovasculares y es una de las principales causas de mortalidad y discapacidad, especialmente en mayores de 65 años, aunque su incidencia aumenta en adultos jóvenes. Se clasifica según la causa en aterotrombótico, cardioembólico, lacunar y de origen raro o indeterminado. La fisiopatología implica un núcleo irreversiblemente dañado y una penumbra potencialmente recuperable, con cascadas de excitotoxicidad, estrés oxidativo e inflamación. Sus factores de riesgo incluyen edad, sexo, antecedentes familiares y condiciones modificables como hipertensión, arritmias, diabetes, dislipemia, tabaquismo, sedentarismo y obesidad. Los síntomas dependen de la localización cerebral e incluyen déficit motor, sensitivo, del lenguaje, visual y cognitivo. El diagnóstico combina historia clínica, exploración neurológica, neuroimagen y estudios complementarios. El tratamiento engloba reperfusión, fármacos, rehabilitación y cuidados de enfermería. La prevención primaria y secundaria es clave para reducir recurrencias y mejorar la calidad de vida.
Ischemic stroke is a neurological emergency caused by the obstruction of cerebral blood flow, leading to neuronal death and functional deficits. It accounts for 80 % of strokes and is a major cause of mortality and disability, especially in people over 65, although incidence is rising in younger adults. It is classified by cause as atherothrombotic, cardioembolic, lacunar, or of rare/undetermined origin. Pathophysiology involves an irreversibly damaged core and a potentially salvageable penumbra, with excitotoxicity, oxidative stress, and inflammation. Risk factors include age, sex, family history, and modifiable conditions such as hypertension, arrhythmias, diabetes, dyslipidemia, smoking, sedentary lifestyle, and obesity. Clinical manifestations depend on the brain region affected and include motor, sensory, language, visual, and cognitive deficits. Diagnosis combines medical history, neurological examination, neuroimaging, and complementary studies. Treatment includes reperfusion therapy, medications, rehabilitation, and nursing care. Primary and secondary prevention are crucial to reduce recurrence and improve quality of life.