Se describe el caso clínico de un niño de dos años que acude al servicio de urgencias por presentar dificultad respiratoria de 24 horas de evolución, asociada a fiebre de hasta 39,5 ºC y cuadro catarral iniciado cinco días antes. La radiografía de tórax evidenció una neumonía adquirida en la comunidad, motivo por el que se indicó ingreso hospitalario e inicio de antibioterapia intravenosa junto con tratamiento sintomático. Durante su estancia recibió antibióticos, broncodilatadores, corticoides y antipiréticos, con evolución favorable y mejoría progresiva de la función respiratoria.
La valoración enfermera permitió detectar varias necesidades básicas alteradas, lo que condujo al planteamiento de diagnósticos de enfermería NANDA, con objetivos NOC e intervenciones NIC orientadas a su resolución.
Este caso resalta la relevancia de la actuación de enfermería en el ámbito pediátrico hospitalario, tanto en la monitorización clínica y la aplicación de intervenciones basadas en la evidencia, como en el acompañamiento a la familia durante el proceso de hospitalización. La elaboración de un plan de cuidados individualizado y centrado en el niño constituye un elemento clave para mejorar la seguridad asistencial, favorecer la recuperación y optimizar la experiencia familiar en el entorno hospitalario.
A clinical case is presented of a 2-year-old male patient who attended the emergency department with 24 hours of respiratory distress, accompanied by fever up to 39.5 ºC and catarrhal symptoms lasting five days. Chest X-ray confirmed the diagnosis of community-acquired pneumonia, leading to hospital admission for initiation of intravenous antibiotic therapy and symptomatic support. During hospitalization, he received antibiotics, bronchodilators, corticosteroids, and antipyretics, with favorable evolution and progressive improvement of the respiratory pattern.
Nursing assessment made it possible to identify partially altered needs, leading to the formulation of NANDA nursing diagnoses with NOC outcomes and NIC interventions.
This case highlights the importance of the nursing role in pediatric hospital care through continuous monitoring, the application of evidence-based interventions, and family support as an essential element of the care process. The integration of a structured, child-centered care plan contributes to strengthening safety, care quality, and the family experience during hospitalization.