El cuidado de pacientes en fase terminal implica una sobrecarga significativa para los cuidadores principales, manifestada en fatiga, insomnio, ansiedad, dolor físico y aislamiento social, lo que puede afectar tanto su salud como la calidad de los cuidados. La enfermería desempeña un papel esencial al detectar precozmente signos de sobrecarga, ofrecer educación sobre técnicas de cuidado, fomentar estrategias de afrontamiento, promover recursos de apoyo y estimular el autocuidado.
Se presenta el caso de una mujer de 52 años, cuidadora principal de su esposo con cáncer de pulmón terminal, que dedica más de 12 horas diarias al cuidado, con insomnio, cansancio, dolor lumbar, tristeza y disminución de actividades recreativas.
La valoración según Henderson evidenció alteraciones en sueño, nutrición, postura y bienestar social. Los diagnósticos de enfermería incluyeron fatiga, ansiedad, deterioro del sueño y necesidad de apoyo en afrontamiento, abordados mediante manejo de energía, escucha activa, rutinas de sueño y derivación a recursos comunitarios.
El enfoque integral y multidisciplinar asegura la salud del cuidador y la calidad de atención al paciente.
Caring for patients in the terminal phase imposes a significant burden on primary caregivers, manifested as fatigue, insomnia, anxiety, physical pain, and social isolation, which can affect both their health and the quality of care provided. Nursing plays a key role in early detection of caregiver overload, education on care techniques, promotion of coping strategies, provision of support resources, and encouragement of self-care.
This case describes a 52-year-old woman, primary caregiver of her husband with terminal lung cancer, dedicating over 12 hours daily to care, experiencing insomnia, fatigue, lumbar pain, sadness, and reduced recreational activities.
Henderson’s needs assessment identified disturbances in sleep, nutrition, posture, and social well-being. Nursing diagnoses included fatigue, anxiety, sleep pattern disturbance, and readiness for enhanced coping, addressed through energy management, active listening, sleep routines, and referral to community resources.
An integral and multidisciplinary approach ensures caregiver well-being and high-quality patient care.