Andrea Vega Gámiz, África Ibáñez Prieto, Marta Alfaro Almajano, Noelia Manjón González, Ignacio Cabanes Lizaga, Violeta Pueyo Uruel
El trastorno límite de la personalidad (TLP) es un trastorno complejo caracterizado por inestabilidad emocional, dificultades en las relaciones interpersonales, impulsividad y una elevada prevalencia de conductas suicidas y autolesivas. Se estima que hasta un 10 % de los pacientes con TLP fallecen por suicidio. Suele presentar comorbilidades con otros trastornos psiquiátricos como depresión, trastorno bipolar, consumo de sustancias y TDAH.
Desde enfermería, el abordaje del TLP requiere una atención especializada, empática y centrada en el paciente. La presencia continua del personal de enfermería les permite desempeñar un papel clave en la identificación de riesgos, el manejo de crisis emocionales y la implementación de intervenciones terapéuticas adaptadas a las necesidades individuales.
En contextos clínicos, el personal de enfermería también participa en la gestión de la medicación, la evaluación continua del riesgo suicida y el uso de técnicas comunicativas efectivas. Su papel es esencial para ofrecer un cuidado seguro, humanizado y basado en la evidencia científica.
Borderline Personality Disorder (BPD) is a complex condition characterized by emotional instability, difficulties in interpersonal relationships, impulsivity, and a high prevalence of suicidal and self-harming behaviors. It is estimated that up to 10% of individuals with BPD die by suicide. This disorder frequently coexists with other psychiatric conditions such as depression, bipolar disorder, substance use disorders, and ADHD.
From a nursing perspective, managing BPD requires specialized, empathetic, and patient-centered care. The continuous presence of nursing staff allows them to play a key role in risk identification, emotional crisis management, and the implementation of therapeutic interventions tailored to individual needs.
In clinical settings, nurses are also involved in medication management, ongoing suicide risk assessment, and the use of effective communication techniques. Their role is essential to providing safe, humanized, and evidence-based care.