Alfonso José Pascual Del Riquelme Babé, Valeria González Sacoto, Claudia Abadía Molina, Carlos H. Mora Cevallos, Laura Franco Fobe
Salmonella enterica constituye uno de los principales agentes causales de enfermedad diarreica a nivel mundial, siendo la segunda infección gastrointestinal más frecuente en Europa. Se trata de una toxiinfección alimentaria habitualmente asociada al consumo de productos contaminados, especialmente carnes de ave, huevos y sus derivados. La infección suele ser autolimitada; sin embargo, en pacientes inmunodeprimidos y niños pequeños, el riesgo de complicaciones graves aumenta de forma significativa. Presentamos el caso de un niño de 4 años que acudió a urgencias con un cuadro de gastroenteritis de cinco días de evolución, acompañado de fiebre persistente, en el que se confirmó una bacteriemia por Salmonella spp. El tratamiento intravenoso con cefalosporinas de tercera generación constituye la opción de elección en estos casos. El diagnóstico microbiológico desempeña un papel esencial en la confirmación de la bacteriemia por este agente con el aislamiento y posterior estudio de sensibilidad antimicrobiana para orientar el manejo clínico y terapéutico de forma precisa y eficaz. Este aspecto resulta especialmente relevante en el contexto actual de creciente resistencia a fluorquinolonas. Asimismo, una adecuada valoración clínica y epidemiológica que integre factores de riesgo, antecedentes de exposición y evolución clínica es fundamental para instaurar un tratamiento precoz y prevenir complicaciones.
Salmonella enterica is one of the leading causative agents of diarrheal disease worldwide and is the second most common gastrointestinal infection in Europe. It is a foodborne illness typically associated with the consumption of contaminated products, particularly poultry, eggs, and their derivatives. The infection is usually self-limiting; however, in immunocompromised patients and young children, the risk of severe complications increases significantly. We present the case of a 4-year-old child who was admitted to the emergency department with a five-day history of gastroenteritis and persistent fever, in whom Salmonella spp. Bacteriemia was confirmed. Intravenous third-generation cephalosporins remain the treatment of choice in such cases. Microbiological diagnosis plays a crucial role in confirming bacteriemia through blood culture isolation and subsequent antimicrobial susceptibility testing, which guide clinical management and therapy in a precise and effective manner. This is particularly relevant in the current context of increasing fluoroquinolone resistance. Furthermore, a comprehensive clinical and epidemiological assessment-including risk factors, exposure history, and disease progression-is essential to ensure early treatment initiation and prevent complications.