Se presenta el caso de una mujer de 21 años, estudiante, con antecedentes de inestabilidad emocional marcada y conductas autolesivas repetidas, que acude al servicio de urgencias tras realizar cortes superficiales en los antebrazos como respuesta a una discusión familiar. La paciente refiere episodios recurrentes de vacío existencial, intensa sensibilidad al abandono y cambios bruscos en su estado de ánimo.
Durante la evaluación se identificaron criterios compatibles con trastorno límite de la personalidad (TLP), incluyendo impulsividad, desregulación emocional, autolesiones recurrentes y alteraciones en las relaciones interpersonales. Fue ingresada brevemente en la unidad de agudos para contención de la crisis y estabilización inicial, iniciando intervención psicoterapéutica basada en terapia dialéctico-conductual (DBT) y un plan de cuidados enfermeros enfocado en la prevención de recaídas, la validación emocional y el entrenamiento en habilidades de afrontamiento.
El caso subraya la importancia del manejo integral de pacientes con TLP, destacando el papel central de medicina y enfermería en la detección temprana de conductas autolesivas, la intervención en crisis y la psicoeducación dirigida a paciente y familia.
We report the case of a 21-year-old female student with a history of marked emotional instability and repeated self-injurious behavior, admitted to the emergency department after superficial forearm cuts following a family argument. The patient described recurrent episodes of emptiness, extreme sensitivity to abandonment, and abrupt mood swings.
Clinical evaluation revealed features consistent with borderline personality disorder (BPD), including impulsivity, emotional dysregulation, recurrent self-injury, and disturbed interpersonal relationships. She was briefly admitted to an acute psychiatric ward for crisis containment and initial stabilization, initiating dialectical behavior therapy (DBT) and a nursing care plan focused on relapse prevention, emotional validation, and coping skills training.
This case highlights the need for comprehensive management of BPD, underlining the essential role of medical team in early detection of self-harming behavior, crisis intervention, and psychoeducation for both patients and families.