Luisa María Cuadrado Planas, María Iglesias Lázaro, Aitana Roldán Montejo, Alba Rubio García, Álvaro Sánchez Arias, María Zapater López
Introducción: El liquen escleroso (LE) es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, que afecta principalmente la región genital y se asocia con prurito intenso y lesiones atróficas. Aunque el tratamiento estándar incluye corticoides tópicos, algunos pacientes presentan respuesta insuficiente o efectos adversos con su uso prolongado. Caso clínico: Mujer de 35 años con diagnóstico de LE vulvar desde hace 10 años, uso crónico de corticoides tópicos sin mejoría y dieta no saludable en los últimos cinco años. Presentaba prurito intenso y lesiones hipopigmentadas con eritema periférico. Intervención: Se suspendieron los corticoides tópicos, se implementaron cambios en la dieta (baja en carbohidratos y azúcares refinados) y se incorporó aceite de coco como emoliente tópico. La matrona proporcionó educación sobre higiene vulvar, aplicación de tratamientos y seguimiento clínico. Resultados: Tras 14 días de seguimiento, la paciente presentó reducción del prurito y mejoría del eritema y de las lesiones. La evidencia fotográfica corroboró la mejoría clínica. Conclusión: Este caso resalta la importancia de un enfoque integral y multidisciplinario en el manejo del LE, combinando intervenciones farmacológicas y cambios en hábitos de vida, con un papel clave de la matrona en la adherencia y seguimiento del paciente.
Background: Lichen sclerosus (LS) is a chronic inflammatory skin disease, primarily affecting the genital area, characterized by intense pruritus and atrophic lesions. While potent topical corticosteroids are the standard treatment, some patients exhibit insufficient response or adverse effects with prolonged use.Case presentation: A 35-year-old woman with a 10-year history of vulvar LS, chronic topical corticosteroid use without improvement, and an unhealthy diet over the past five years. She presented with intense pruritus and hypopigmented lesions with peripheral erythema.Management: Topical corticosteroids were discontinued, dietary modifications were implemented (low in carbohydrates and refined sugars), and coconut oil was added as a topical emollient. The midwife provided education on vulvar hygiene, correct application of treatments, and clinical follow-up.Outcome: After 14 days of follow-up, the patient experienced reduced pruritus and improvement of erythema and lesions. Photographic evidence confirmed clinical improvement. Conclusion: This case highlights the importance of a comprehensive, multidisciplinary approach in the management of LS, combining pharmacological interventions with lifestyle modifications, and underscores the pivotal role of the midwife in patient adherence and follow-up.