Se presenta el caso de una mujer de 48 años, administrativa, con antecedentes de trastorno depresivo mayor de 10 años de evolución, que acude a urgencias psiquiátricas por empeoramiento clínico tras múltiples tratamientos farmacológicos sin respuesta adecuada. La paciente había recibido previamente inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), inhibidores duales (ISRSN), antidepresivos tricíclicos y potenciación con antipsicóticos atípicos, sin alcanzar remisión.
A su llegada presentaba ánimo deprimido, anhedonia, ideación suicida pasiva, hipersomnia e importante enlentecimiento psicomotor. Se decide su ingreso hospitalario, iniciando un abordaje multimodal con terapia combinada: ajuste farmacológico con vortioxetina y potenciación con esketamina intranasal, junto a psicoterapia cognitivo-conductual estructurada. Se reforzó además el acompañamiento medico y enfermero, con monitorización diaria del riesgo suicida, registro del patrón de sueño y apoyo motivacional.
La evolución fue favorable, con reducción progresiva de la sintomatología afectiva tras 6 semanas, permitiendo su reincorporación parcial a actividades sociales y laborales. Este caso ilustra la complejidad de la depresión resistente, la necesidad de un abordaje interdisciplinar y el papel clave del equipo de medicina y enfermería en la adherencia y el seguimiento cercano.
We present the case of a 48-year-old administrative worker with a 10-year history of major depressive disorder, who was admitted to a psychiatric ward due to clinical worsening after multiple unsuccessful pharmacological treatments. She had previously received SSRIs, SNRIs, tricyclic antidepressants, and atypical antipsychotic augmentation without remission.
At admission, she exhibited depressed mood, anhedonia, passive suicidal ideation, hypersomnia, and psychomotor retardation. A multimodal approach was initiated, including pharmacological adjustment with vortioxetine and intranasal esketamine augmentation, combined with structured cognitive-behavioral therapy. Nursing interventions included daily monitoring of suicidal risk, sleep patterns, and motivational support.
Clinical evolution was favorable, with progressive symptom reduction after 6 weeks, enabling partial reintegration into social and occupational activities. This case highlights the complexity of treatment-resistant depression, the need for an interdisciplinary approach, and the key role of medical team in adherence and close follow-up.