, Mallumi Mariced Rodríguez Celorio
, Jaime Josué Loor Mendoza
, Joel Ariel García Moreira
, Carlos Andrés Parrales Cevallos
La anestesia raquídea y las técnicas neuroaxiales relacionadas, como la epidural, la combinada espinal-epidural y la punción dural epidural, son pilares en el control del dolor durante el trabajo de parto. Estas intervenciones no solo ofrecen una analgesia eficaz y segura, sino que también facilitan procedimientos obstétricos y disminuyen los riesgos asociados al uso de anestesia general en situaciones urgentes. El acceso global a estas técnicas depende de factores como los recursos disponibles, la formación del personal de salud y las políticas institucionales, poniendo en evidencia desigualdades en salud. La adecuada valoración clínica y ecográfica previa, junto con la correcta selección de la técnica y los medicamentos utilizados, ha permitido mejorar la seguridad materno-fetal al reducir complicaciones como la hipotensión, la cefalea postpunción o la fiebre intraparto. Si bien existen controversias sobre la fiebre relacionada con la analgesia epidural, el manejo de la trombocitopenia y una posible asociación con trastornos del neurodesarrollo, la evidencia hasta la fecha no contraindica el uso informado y protocolizado de la analgesia neuroaxial en obstetricia. Es fundamental seguir promoviendo una atención obstétrica individualizada y basada en la mejor evidencia disponible, al tiempo que se fomenta la investigación sobre la seguridad y los resultados a largo plazo.
Spinal anesthesia and related neuraxial techniques, such as epidural, combined spinal-epidural, and dural puncture epidural, are fundamental for pain control during labor. These interventions provide effective and safe analgesia, facilitate obstetric procedures, and reduce the risks associated with general anesthesia in urgent situations. Worldwide access to these techniques depends on factors such as available resources, healthcare professionals’ training, and institutional policies, highlighting significant health disparities. Thorough clinical and ultrasound evaluation, coupled with proper selection of techniques and medications, has improved maternal and fetal safety by reducing complications such as hypotension, post-dural puncture headache, and intrapartum fever. Although controversies exist regarding fever associated with epidural analgesia, management of thrombocytopenia, and a possible association with neurodevelopmental disorders, current evidence does not contraindicate the informed and protocolized use of neuraxial analgesia in obstetrics. It is essential to continue promoting individualized and evidence-based obstetric care, while encouraging further research on safety and long-term outcomes.