Silvia Pérez Ortiz, Laura Murillo Eito, Isabel Shengyin de la Parra Colom, Zhasmina Ivanova Ivanova, Alba Moliner Gil
El síndrome antifosfolípido es una enfermedad autoinmune que se caracteriza por la presencia de anticuerpos antifosfolípidos como la anticardiolipina, anticoagulante lúpico y anti-β2-glicoproteina-1 que favorecen la trombosis y las complicaciones obstétricas. El 15% de las mujeres con abortos frecuentes tienen este síndrome. Su etiología es multifactorial, incluye factores genéticos, autoinmunes, ambientales e infecciosos. Tiene síntomas como el aborto recurrente, la preeclampsia, eclampsia y la restricción del crecimiento fetal lo que puede llegar a causar la muerte fetal. La fisiopatología puede explicar estos síntomas ya que se produce la unión de los anticuerpos a trofoblasto y endotelio placentario, activación del complemento, estrés oxidativo. El diagnostico se puede realizar mediante los criterios de Sídney el cual combina los hallazgos clínicos con la presencia de anticuerpos lo cual permite identificar los fenotipos obstétricos del síndrome. El tratamiento incluye la aspirina a baja dosis desde la preconcepción y la heparina de bajo peso molecular desde la confirmación del embarazo aumentando el éxito de embarazo hasta el 80%. La enfermería desempeña un papel fundamental mediante la educación, apoyo emocional y fomento del autocuidado, lo que mejora la adherencia al tratamiento y el pronóstico obstétrico.
Antiphospholipid syndrome is an autoimmune disease characterized by the presence of antiphospholipid antibodies such as anticardiolipin, lupus anticoagulant and anti-β2-glycoprotein-1, which promote thrombosis and obstetric complications. Fifteen per cent of women with frequent miscarriages have this syndrome. Its etiology is multifactorial, including genetic, autoimmune, environmental, and infectious factors. Symptoms include recurrent miscarriage, pre-eclampsia, eclampsia, and fetal growth restriction, which can lead to fetal death. Pathophysiology can explain these symptoms, as antibodies bind to the trophoblast and placental endothelium, complement activation occurs, and oxidative stress develops. Diagnosis can be made using the Sydney criteria, which combine clinical findings with the presence of antibodies, allowing the obstetric phenotypes of the syndrome to be identified. Treatment includes low-dose aspirin from preconception and low molecular weight heparin from confirmation of pregnancy, increasing pregnancy success to 80%. Nursing plays a fundamental role through education, emotional support, and promotion of self-care, which improves treatment adherence and obstetric prognosis.