Se presenta el caso de un varón de 22 años, estudiante universitario, sin antecedentes psiquiátricos previos, que acude al servicio de urgencias por alteraciones conductuales, discurso desorganizado, alucinaciones auditivas e ideas delirantes de persecución, tras consumo intensivo y prolongado de cannabis. El paciente refería un patrón de consumo diario desde los 17 años, con incremento notable en los últimos seis meses. La evolución clínica incluyó síntomas psicóticos positivos y afectivos, con gran impacto en la funcionalidad social y académica.
Fue ingresado en la unidad de hospitalización de agudos, iniciándose tratamiento con risperidona, benzodiacepinas y medidas de contención verbal y ambiental. La intervención enfermera se centró en la monitorización de síntomas, establecimiento de una relación terapéutica y educación sanitaria dirigida al paciente y la familia. La evolución mostró mejoría progresiva de la agitación y disminución de las ideas delirantes, aunque persistieron déficits cognitivos y suspicacia residual.
Este caso pone de relieve la asociación entre consumo de cannabis y aparición de un primer episodio psicótico, la dificultad del diagnóstico diferencial con la esquizofrenia incipiente, así como la importancia del abordaje precoz e interdisciplinar para optimizar el pronóstico funcional.
We present the case of a 22-year-old university student with no prior psychiatric history, admitted to the emergency department with behavioral disturbances, disorganized speech, auditory hallucinations, and persecutory delusions following intensive cannabis use. The patient reported daily cannabis consumption since the age of 17, with a marked increase in the last six months. Clinical evolution included positive psychotic and affective symptoms, severely affecting social and academic functioning.
He was hospitalized in an acute psychiatric unit and treated with risperidone, benzodiazepines, and supportive nursing care including close monitoring, therapeutic engagement, and family psychoeducation. Progressive improvement of agitation and reduction of delusional content was observed, although residual cognitive deficits and suspiciousness persisted.
This case highlights the strong association between cannabis use and psychosis onset, the challenge of differential diagnosis with early schizophrenia, and the relevance of early, multidisciplinary intervention to improve functional outcomes.