Introducción. Las cesáreas salvan vidas, pero a menudo suelen implicar la separación madre-bebé y un menor índice de lactancia materna exclusiva. Mientras que el contacto piel con piel (PCP) tras un parto vaginal está ampliamente recomendado, su implementación en cesáreas ha sido más lenta por las condiciones del quirófano. Sin embargo, investigaciones recientes muestran que es posible realizarlo de forma segura también en este contexto. En este cambio, las matronas juegan un papel clave por su acompañamiento, liderazgo y defensa de la experiencia materna, favoreciendo la humanización de la cesárea.
Objetivo. Analizar la evidencia reciente sobre los efectos de la implementación del contacto piel con piel en las cesáreas.
Material y método. Se realizó una revisión narrativa de la literatura publicada entre 2015 y 2025 en bases de datos biomédicas y webs institucionales (OMS, UNICEF, sociedades profesionales). Se incluyeron ensayos clínicos, revisiones sistemáticas, estudios observacionales y experiencias de implementación. Se extrajeron resultados sobre lactancia materna, adaptación neonatal, satisfacción materna, seguridad, barreras/facilitadores y liderazgo de las matronas.
Resultados. El PCP tras cesárea es seguro y beneficioso. Favorece la lactancia materna temprana y exclusiva, la estabilidad cardiorrespiratoria y térmica del neonato, y la satisfacción materna. Existen barreras relacionadas con el entorno quirúrgico y la organización de los equipos, que pueden superarse mediante protocolos, formación y liderazgo clínico. Las matronas desempeñan un papel central en este proceso, liderando cambios organizativos, garantizando la seguridad y promoviendo el acompañamiento emocional.
Conclusiones. El PCP en cesárea debe ser considerado una práctica de referencia siempre que las condiciones lo permitan. El liderazgo de las matronas es esencial para su éxito, convirtiéndose en un motor de humanización en el parto quirúrgico.
Introduction. Cesarean sections save lives, but they often involve mother-baby separation and a lower rate of exclusive breastfeeding. While skin-to-skin contact (SSC) after vaginal birth is widely recommended, its implementation in cesarean sections has been slower due to operating room conditions. However, recent research shows that it can be performed safely in this setting as well. In this shift, midwives play a key role through their support, leadership, and advocacy for the maternal experience, promoting the humanization of cesarean sections.
Objective. To analyze recent evidence on the effects of implementing skin-to-skin contact in cesarean sections.
Materials and method. A narrative review was conducted of literature published between 2015 and 2025 in biomedical databases and institutional websites (WHO, UNICEF, professional societies). Randomized trials, systematic reviews, observational studies, and implementation reports were included. Outcomes analyzed: breastfeeding, neonatal adaptation, maternal satisfaction, safety, barriers/facilitators, and midwives’ leadership.
Results. SSC after cesarean sections is safe and beneficial. It promotes early and exclusive breastfeeding, improves neonatal cardiorespiratory and thermal stability, and enhances maternal satisfaction. Barriers in the operating room environment and team organization can be overcome with protocols, training and clinical leadership. Midwives are central actors, leading organizational changes, ensuring safety, and supporting mothers emotionally.
Conclusions. SSC after cesarean should be a standard practice when conditions allow. Midwives’ leadership is crucial for successful implementation, positioning them as drivers of humanization in operative birth.