La artroscopia de tobillo ha experimentado una evolución notable en las últimas tres décadas, consolidándose como una herramienta mínimamente invasiva indispensable en el manejo de lesiones tibioastragalinas y subtalares. Su indicación abarca desde impigments óseos y de partes blandas hasta lesiones osteocondrales sintomáticas y alteraciones derivadas de inestabilidad crónica. El diagnóstico preciso depende de una evaluación clínica sistemática complementada con radiografía, tomografía computarizadaTAC) y resonancia magnéticaRM. El abordaje anterior, mediante portales anteromedial y anterolateral, permite una visualización segura y un tratamiento eficaz de las lesiones, minimizando el riesgo de complicaciones neurovasculares. La evidencia actual respalda que la planificación quirúrgica individualizada y la técnica experta son determinantes para el éxito funcional postoperatorio.
Ankle arthroscopy has undergone remarkable development over the past three decades, establishing itself as an essential minimally invasive tool for managing tibiotalar and subtalar joint disorders. Indications range from bony and soft-tissue impingements to symptomatic osteochondral lesions and sequelae of chronic instability. Accurate diagnosis relies on systematic clinical evaluation complemented by plain radiographs, computed tomographyCT), and magnetic resonance imagingMRI. The anterior approach, using anteromedial and anterolateral portals, provides safe visualization and effective treatment of intra-articular pathology while minimizing the risk of neurovascular complications. Current evidence highlights that individualized surgical planning and technical expertise are key determinants of successful functional outcomes.