Esther García Miralles, I. de España, Laura Marqués Martínez, Juan Ignacio Aura Tormos
Introducción: El período de alimentación complementaria es crítico para dar forma a los hábitos alimenticios de por vida y prevenir enfermedades relacionadas con la dieta. A pesar de que las directrices de la OMS desaconsejan los azúcares añadidos para niños menores de dos años, los alimentos comerciales para bebés contienen niveles significativos de azúcares libres. Estos contribuyen a la caries dental, a los trastornos metabólicos e influye en las preferencias gustativas y el comportamiento alimenticio en la adolescencia. El Objetivo del presente estudio fue cuantificar el contenido de azúcar añadido en 100 alimentos complementarios disponibles comercialmente para bebés en España y explorar las implicaciones para el asesoramiento clínico y la educación para la salud.
Métodos: Los productos se agruparon en leches de continuación, cereales de fruta, purés, refrigerios y productos lácteos. Cada producto fue evaluado por contenido de azúcar por 100 g/porción, tipos de azúcares añadidos y posición en la lista de ingredientes.
Resultados: El 61% de los productos contenían azúcares añadidos, siendo la sacarosa (25%), la maltodextrina (22%) y la lactosa (18%) los más prevalentes. En el 92,9 % de los casos, estos azúcares se encontraban entre los tres primeros ingredientes. Los postres lácteos y los purés de frutas presentaron el mayor contenido de azúcar por porción. Muchos productos comercializados para bebés menores de seis meses contenían edulcorantes, lo que contradice las recomendaciones internacionales de alimentación.
Conclusión: Estos hallazgos ponen de manifiesto un incumplimiento generalizado de las directrices de la OMS y revelan una brecha en la concienciación de padres y profesionales sobre el contenido de azúcar en los alimentos infantiles. Integrar el conocimiento de las etiquetas y la educación nutricional en la formación pediátrica y la educación del paciente podría capacitar a los profesionales sanitarios para orientar a los cuidadores hacia prácticas de alimentación más saludables.
Background: The complementary feeding period (6–24 months) is critical for shaping lifelong dietary habits and preventing diet-related health conditions. Despite World Health Organization (WHO) guidelines discouraging added sugars for children under two years, commercial baby foods often contain significant levels of free sugars.These contribute not only to dental caries and metabolic disorders but also influence taste preferences and dietary behavior into adolescence. This study quantified the added sugar content in 100 commercially available complementary foods for infants in Spain and explored implications for clinical counseling and healthcare education.
Methods: 100 products from leading brands available in different supermarkets were selected. Products were grouped into follow-on milks, fruit cereals, purées, snacks, and dairy products. Each product was evaluated for sugar content per 100g/serving, types of added sugars, and position on the ingredient list based on the nutrition label and in accordance with WHO criteria. Additional calculations were also used when sugars were not clearly listed on the label.
Results: 61% of products contained added sugars, with sucrose (25%), maltodextrin (22%), and lactose (18%) being most prevalent. In 92.9% of cases, these sugars were among the first three ingredients. Dairy desserts and fruit purées had the highest sugar content per portion. Many products marketed for infants under six months contained sweeteners, contradicting international feeding recommendations.
Conclusion: These findings highlight widespread noncompliance with WHO guidelines and reveal a gap in parental and professional awareness regarding sugar content in infant foods. Integrating label literacy and nutrition education into pediatric training and patient education could empower clinicians to guide caregivers toward healthier feeding practices.