La adecuada formación del residente de Rehabilitación es primordial para aquéllos, para sus futuros pacientes, para la buena imagen de la especialidad y para la sociedad que nos confía los discapacitados y recursos para rehabilitarlos. En nuestro medio, como en cualquier sistema, existen déficits formativos identificados y posibles formas docentes de solucionar algunos de éstos. Tanto las instituciones, como los servicios docentes, sus miembros y los propios residentes deben hacer sus propios diagnósticos y poner en práctica las medidas encaminadas a mejorar la formación o simplemente renunciar a solicitarla. Controles a todos los niveles suplirían las posibles ausencias de autocritica necesarias para que el resultado del proceso sea suficientemente satisfactorio para todas las partes implicadas.