R. Martínez Llanos, C. García González, Manuel Alvarez Sala, T. Merchante Cobos
La reimplantación de miembros sigue siendo una técnica compleja. Supone la realización de un tipo de cirugía muy especializada y el comienzo de un proceso rehabilitador largo y de expectativas inciertas. Presentamos el primer reimplante de antebrazo que se realiza en nuestro hospital: la técnica quirúrgica utilizada, el tratamiento rehabilitador y la situación funcional a un año del accidente.
Se trata de un varón de 18 años, diestro, que sufrió amputación total a nivel del 1/3 distal del antebrazo derecho. Finalizada la intervención, en el postoperatorio inmediato no existieron complicaciones. El tratamiento rehabilitador se estructuró en tres fases considerando la evolución del miembro reimplantado: parálisis total en la primera fase, aparición de la recuperación nerviosa en la segunda, y readaptación sociolaboral en la tercera.
La valoración hecha al año del accidente reveló un grado de función satisfactorio: el paciente puede volver a trabajar, presenta un balance articular en muñeca y mano afectadas entre el 40 y 60% del normal, el balance muscular se valora como 3-4 y la recuperación sensitiva es aceptable, lo que se corresponde a un grado II según la valoración funcional de Chen Chung-Wei.
El éxito final de un reimplante de este tipo no debe fijarse en la viabilidad del miembro, sino en su recuperación funcional.