Miguel Angel González Viejo
, María José Durà Mata, M. Avellanet Viladomat
, J. Chaler Vilaseca, Carlos Lisbona Sabater, C. Campo Vázquez, H. Prieto Arce
Al objeto de definir si la técnica quirúrgica influye en el resultado final de los amputados tibiales, se evaluó la función de 23 pacientes amputados de nivel infra condíleo o tibial, tratados en nuestro servicio entre los años 1987 y 1994, comparando a los amputados según la técnica clásica o con alerón postero-anterior, y los amputados según la técnica sagita, con alerones simétricos medio lateral. Se emplearon el Assessment of amputee activity (Test de Day), único test validado hasta la actualidad, y tambi´n el test de Narang, para determinar la función de los amputados de extremidad inferior. Se determinó, igualmente, el tiempo transcurrido desde la amputación a la protetización provisional y a la protetización definitiva, y la confortabilidad con la prótesis definitiva por medio de una escala visual analógica.
De los 23 pacientes que finalmente quedaron incluidos en el estudio 9 habían sido intervenidos según la técnica clásica y 14 según la técnica sagital.
Hemos encontrado diferencias estadísticamente significativas entre ambas técnicas en el tiempo transcurrido desde la amputación a la protetización provisional (p<0,001), y entre aquél y la protetización definitiva (p<0,001), siendo menor el tiempo para ambas protetizaciones en la técnica sagita. En cuanto a la confortabilidad con la prótesis definitiva, hemos encontrado diferencias significativas (p<0,001) entre ambas técnicas, siendo el valor para la técnica sagital de 8,2 puntos y para la clásica de 6,3 puntos.
Podemos indicar que aunque la técnica sagital no mejora la función final del amputado tibial, valorado según el test de Day, ni los ítems parciales de función, sí que es superior a la técnica clásica, debido a que hay una reducción en los tiempos de protetización provisional y definitiva, lo cual también puede considerarse un indicador de función, dado que adquiere la rehabilitación de la marcha antes, con lo que se reducirá consecuentemente el coste final de la rehabilitación de los amputados de este nivel, hecho que cada vez se tiene más en cuenta por los gestores sanitarios, además de mejorar la satisfacción del usuario.