Ana María López Sobaler
El climaterio es una etapa de transición en la vida de la mujer, caracterizada por cambios hormonales, físicos y metabólicos que afectan la composición corporal, aumentando el riesgo de osteoporosis, fracturas y enfermedades cardiovasculares.
Además, pueden son frecuente las alteraciones del sueño, cambios en el estado de ánimo y sofocos. Adoptar un estilo de vida saludable, especialmente una dieta equilibrada, puede mitigar estos efectos y prevenir enfermedades crónicas.
El huevo, de moderado aporte energético, es rico en vitaminas, minerales y compuestos bioactivos. Su proteína de alta calidad favorece la preservación de la masa muscular, lo que es clave durante el climaterio, y tiene un alto poder saciante, ayudando al control del peso. Por su contenido en triptófano contribuye a la síntesis de serotonina y melatonina, mejorando el estado de ánimo y la regulación del sueño. El huevo tiene un alto contenido en vitamina D, esencial para la salud ósea, especialmente importante en esta etapa debido a los bajos niveles de esta vitamina en muchas mujeres.
El huevo es además una excelente fuente de colina, necesaria para la síntesis de acetilcolina, un neurotransmisor relacionado con la memoria, el estrés y la atención. La colina también es crucial para la formación de fosfatidilcolina y lipoproteínas VLDL. Durante el climaterio, los requerimientos de colina aumentan, y su consumo adecuado ayuda a prevenir deficiencias y a reducir el mayor riesgo de hígado graso no alcohólico que tienen las mujeres tras la menopausia.
Las evidencias científicas actuales no han encontrado una asociación significativa entre el consumo de huevo y un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular en la población general.
Por el contrario, por su perfil nutricional es un alimento de gran interés durante el climaterio, ya que aporta nutrientes y otros compuestos que favorecen la salud ósea, muscular, metabólica y cognitiva. Incluir el huevo dentro de una dieta equilibrada y variada en esta etapa de la vida ayuda a cubrir los requerimientos nutricionales de esta etapa de la vida, y ayuda a mitigar algunos de los cambios característicos de la transición menopáusica.