Rosa María Ortega Anta
El huevo es un alimento valioso desde el punto de vista nutricional pues proporciona una cantidad elevada de numerosos nutrientes y de alta calidad. Algunos de estos componentes que nos proporciona han sido relacionados con mejoras en la función cognitiva, bien en etapas clave del desarrollo como el embarazo o edad avanzada, como influyendo en la salud general y cognitiva a lo largo de la vida.
El huevo es un alimento funcional que puede mostrar efectos inmunomoduladores, antiinflamatorios, antioxidantes, anticancerígenos o antihipertensivos con sus componentes bioactivos y ejercer un beneficio en la salud física y mental.
Es una importante fuente de proteínas de elevada digestibilidad y valor biológico que tienen un elevado contenido de triptófano respecto a otros aminoácidos neutros de cadena larga, que compiten con el triptófano por atravesar la barrera hematoencefálica, esto es poco frecuente en la mayor parte de los alimentos y hace que el huevo facilite la llegada de triptófano al cerebro y su transformación en el neurotransmisor serotonina, mejorando el estado de ánimo y las pautas de sueño.
También es una fuente importante de colina que acetilada permite obtener el neurotransmisor acetilcolina, y por fosforilación se obtiene fosfatidilcolina, componente de membranas, que interviene en el metabolismo y transporte de lípidos. Además, la colina es un donante de grupos metilo que pueden influir en la metilación del ADN y en la expresión génica, lo que a su vez puede alterar la estructura y la función cerebral.
Otros micronutrientes, aportados por el huevo, donantes de grupos metilo en el metabolismo de un carbono, son el ácido fólico, VitB6 y VitB12, todos estos nutrientes alteran la función de los genes y la susceptibilidad a las enfermedades, incluidos los trastornos mentales y metabólicos.
La colina, nutriente aportado por pocos alimentos y mayoritariamente por el huevo, se toma en cantidad insuficiente por un elevado porcentaje de individuos, lo que se asocia con riesgos más acentuados en algunas etapas de la vida como el embarazo, dado que un aporte materno insuficiente se asocia con mayor riesgo de que los descendientes tengan defectos del tubo neural y afectación cognitiva y de la memoria visual en la infancia. En personas mayores la ingesta de colina y su captación cerebral disminuye lo que se asocia con mayor riesgo de demencia. Por otra parte, algunos estudios encuentran una mejora en la aplicación de diversas pruebas de función cognitiva en ancianos al aumentar el consumo de huevos.
Los carotenoides responsables del color de la yema de huevo tienen un efecto antioxidante y afectan a la función cognitiva. En concreto la ingesta en el embarazo de luteína más zeaxantina se asocia positivamente con el desarrollo en los dominios cognitivo y de lenguaje en los primeros años de infancia. En ancianos, las concentraciones séricas de luteína, zeaxantina y ß-caroteno se relacionan de forma consistente con una mejor función cognitiva.
Los huevos se asociaron en el pasado con riesgos en la salud humana, principalmente debido a su contenido de colesterol, lo que llevó a un descenso en su consumo. Pero numerosos estudios han demostrado que no contribuyen a aumentar el colesterol sérico, ni el riesgo cardiovascular. Siendo el consumo aconsejado de unos 3-5 huevos/semana, incluidos en la dieta en la misma proporción que la carne o el pescado.