Jaime José Morales de Cano, José Antonio Hernández Hermoso 
Introducción: Las fracturas de fémur asociadas con la prótesis total de cadera son un hecho infrecuente. La incidencia de estas fracturas informada en la literatura varía desde el 0,1% en la cirugía primaria al 4,2% en la cirugía de revisión. El tratamiento sin embargo es difícil y viene condicionado por diferentes factores: son pacientes de edad avanzada y con mala calidad del hueso.
Materiales y métodos: Presentamos 59 pacientes operados en nuestro hospital por presentar una fractura periprotésica de fémur. La media de seguimiento fue de 7,3 años.
Estos pacientes presentaban una fractura tipo A de la clasificación de Vancouver en 20 casos, tipo B en 24 casos y tipo C en 15 casos. Las fracturas fueron tratadas con recambio protésico en 24 casos, 33 casos con fijación interna, un caso con artroplastia resección de Girdlestone y un caso conservadoramente. En 21 casos se utilizaron injertos corticoesponjosos.
Resultados: Al final del tratamiento hubo 7 complicaciones: 3 casos de seudoartrosis, 2 casos de infección y 2 casos de refractura. Al final del seguimiento 35 pacientes tenían un excelente o buen resultado, 17 un resultado regular y 12 un mal resultado (baremo de Merle D'Aubigne). El resultado fue mejor en los casos tratados con recambio protésico que en los tratados con fijación interna.
Conclusiones: Se consiguió un buen resultado en los casos tratados con recambio protésico y un mal resultado en los tratados con osteosíntesis de la fractura. La clasificación de Vancouver es la mejor para escoger el tratamiento más adecuado.
Background: Femoral fractures associated with total hip arthroplasty are uncommon. The incidence of postoperative fractures reported in the literature ranges from 0.1% in primary surgery to 4.2% after revision surgery. Their treatment, however, poses a significant challenge owing to numerous factors: e.g. patients are usually elderly, with poor bone quality.
Methods: We present 59 patients operated in our hospital for periprosthetic fractures. The mean follow up was 7.3 years. Twenty of the cases were Vancouver Type A, 24 were type B, and 15 were type C. The fractures were treated as follows: revision arthroplasty, 24 cases; internal fixation, 33 cases; Girdlestone arthroplasty: 1 case;
and conservative treatment, 1 case. Bone-graft was used in 21 cases.
Results: After the treatment we had 7 complications: 3 non-unions, 2 infections, and 2 re-fractures. At the end of the follow up, results were as follows: 35 good or excellent, 17 fair, and 7 poor (Merle D'Aubigne score). The results were better in the cases treated with revision arthroplasty than with internal fixation.
Conclusions: Good results were obtained in revision arthroplasty, and poor in the cases treated with internal fixation. The Vancouver classification is the best to select the right treatment.