Las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), como la diabetes mellitus, la hipertensión arterial y las enfermedades cardiovasculares, representan uno de los mayores desafíos para la salud pública a nivel global. Su prevalencia en aumento y su naturaleza prolongada exigen un modelo de atención centrado en la continuidad, el autocuidado y la prevención de complicaciones. En este contexto, la enfermería emerge como un pilar fundamental en la gestión integral de estas patologías. Este trabajo monográfico explora el rol multifacético de la enfermera, abarcando desde la prevención y la detección precoz hasta el cuidado continuado y la rehabilitación. Se analiza la importancia de la enfermería en la educación para la salud, la coordinación asistencial, el apoyo psicosocial y el monitoreo clínico, destacando su capacidad para empoderar al paciente y fomentar su autonomía. Se aborda la necesidad de una atención basada en la evidencia y en la colaboración interprofesional para mejorar los resultados clínicos y la calidad de vida de las personas con enfermedades crónicas. Se discuten los desafíos y oportunidades, incluyendo la integración de la telesalud y las tecnologías de la información. Se concluye que un enfoque de enfermería holístico y continuado es esencial para transformar el modelo de atención de las patologías crónicas, pasando de un enfoque reactivo a uno proactivo y preventivo.
Non-communicable chronic diseases (NCDs), such as diabetes mellitus, arterial hypertension, and cardiovascular diseases, represent one of the greatest challenges for global public health. Their increasing prevalence and prolonged nature demand a care model focused on continuity, self-care, and complication prevention. In this context, nursing emerges as a fundamental pillar in the comprehensive management of these conditions. This monographic paper explores the multifaceted role of the nurse, ranging from prevention and early detection to continuous care and rehabilitation. The importance of nursing in health education, care coordination, psychosocial support, and clinical monitoring is analyzed, highlighting its capacity to empower the patient and promote their autonomy. The need for evidence-based care and interprofessional collaboration to improve clinical outcomes and quality of life for people with chronic diseases is discussed. Challenges and opportunities, including the integration of telehealth and information technologies, are addressed. It is concluded that a holistic and continuous nursing approach is essential to transform the chronic disease care model, shifting from a reactive to a proactive and preventive one.