Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), como la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, constituyen un problema de salud pública significativo que afecta principalmente a adolescentes y adultos jóvenes, con una prevalencia en aumento. Su etiología es multifactorial, abarcando componentes psicológicos, biológicos y socioculturales. La atención de estos pacientes requiere un enfoque multidisciplinar donde la enfermería juega un papel crucial. Este trabajo monográfico explora el rol de la enfermería en el abordaje integral de los TCA, desde la prevención y detección precoz hasta el tratamiento y seguimiento. Se describen las intervenciones de enfermería orientadas a la evaluación nutricional, el apoyo psicológico, la educación para la salud, la gestión de la terapia farmacológica y la promoción de la adherencia al tratamiento. Se enfatiza la importancia de una atención holística y humanizada que considere no solo los aspectos físicos, sino también los emocionales y sociales del paciente y su entorno familiar. Se analizan las estrategias para fomentar un ambiente terapéutico seguro, la detección de complicaciones médicas y la colaboración efectiva con otros profesionales sanitarios. En conclusión, la intervención de enfermería es fundamental para mejorar los resultados clínicos y la calidad de vida de las personas afectadas por un TCA.
Eating disorders (ED), such as anorexia nervosa and bulimia nervosa, represent a significant public health problem, primarily affecting adolescents and young adults, with an increasing prevalence. Their etiology is multifactorial, encompassing psychological, biological, and sociocultural components. The care of these patients requires a multidisciplinary approach where nursing plays a crucial role. This monographic paper explores the nursing role in the comprehensive management of ED, from prevention and early detection to treatment and follow-up. Nursing interventions focused on nutritional assessment, psychological support, health education, management of pharmacological therapy, and promotion of treatment adherence are described. The importance of a holistic and humanized care that considers not only the physical but also the emotional and social aspects of the patient and their family environment is emphasized. Strategies to foster a safe therapeutic environment, detect medical complications, and effectively collaborate with other health professionals are analyzed. In conclusion, nursing intervention is fundamental to improving the clinical outcomes and quality of life of individuals affected by an ED.