Las caídas en pacientes geriátricos constituyen un problema de salud pública de gran relevancia debido a su alta prevalencia y las graves consecuencias físicas, psicológicas y sociales que conllevan. Este trabajo de investigación tiene como objetivo analizar los factores de riesgo más comunes asociados a las caídas en adultos mayores y evaluar estrategias efectivas para su prevención en entornos clínicos y domiciliarios, dando especial hincapié en la importancia de la figura de la enfermera de atención primaria para la prevención de este problema.
A través de una revisión bibliográfica y el análisis de intervenciones implementadas en instituciones de salud, se identificaron factores intrínsecos (como alteraciones en el equilibrio, deterioro cognitivo, polifarmacia y enfermedades crónicas) y extrínsecos (como iluminación deficiente, superficies irregulares y ausencia de dispositivos de apoyo) que incrementan el riesgo de caídas.
Las estrategias preventivas más eficaces incluyen programas de ejercicio físico enfocados en fuerza y equilibrio, adecuación del entorno físico, educación del paciente y del cuidador, así como evaluaciones geriátricas integrales periódicas.
Se concluye que una intervención multidisciplinaria y personalizada es clave para reducir la incidencia de caídas y mejorar la calidad de vida del paciente geriátrico.
Falls in elderly patients constitute a highly significant public health problem due to their high prevalence and the serious physical, psychological, and social consequences they entail. This research study aims to analyze the most common risk factors associated with falls in older adults and evaluate effective strategies for their prevention in clinical and home settings, with particular emphasis on the primary care nurse’s role in preventing this problem.
Through a literature review and analysis of interventions implemented in healthcare institutions, intrinsic factors (such as balance disorders, cognitive impairment, polypharmacy, and chronic diseases) and extrinsic factors (such as poor lighting, uneven surfaces, and lack of assistive devices) that increase the risk of falls were identified.
The most effective preventive strategies include physical exercise programs focused on strength and balance, adaptation of the physical environment, patient and caregiver education, and periodic comprehensive geriatric assessments. It is concluded that a multidisciplinary and personalized intervention is key to reducing the incidence of falls and improving the quality of life of geriatric patients.