Janet del Rocío Gordillo Cortaza, María Antonieta Touriz Bonifaz
, Verónica Alexandra Mendoza Ramírez, Rodrigo Javier Mendoza Ramírez
, Andrea Michelle Prado Matamoros, Zully Stefania Cedeño Robalino
, Fatima V. Feraud Ibarra, Yanina Teresa Ochoa Montoya, William Johnny Jiménez Jiménez, Nelly Carolina Paladines Zapata
, Walter A. González García, Miguel Ángel Castro Mattos
Introducción: El Índice de Masa Corporal (IMC) materno es un predictor robusto de la adiposidad en los hijos; por lo tanto, el Índice ponderal al nacer permite evaluar el estado nutricional y la composición corporal identificando alteraciones en el crecimiento fetal y riesgos a largo plazo.
Objetivo: Evaluar la asociación entre el IMC materno y el Índice de Rohrer (IP), explorando el papel mediador de la edad de la mujer.
Metodología: Estudio transversal con datos secundarios de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) de Perú, 2012–2020. Se incluyeron 31 742 registros de recién nacidos a término (≥37 semanas), sin malformaciones congénitas, con datos disponibles de IMC materno gestacional y edad materna al parto. Se excluyeron nacimientos prematuros, embarazos múltiples, casos con restricción del crecimiento intrauterino y registros incompletos. El IMC materno se calculó con datos de la primera consulta prenatal y el IP como peso/talla3 al nacimiento. Se utilizó el IP por su capacidad para reflejar la adiposidad relativa en comparación con el peso al nacer o el IMC en poblaciones neonatales. Se realizó un análisis de mediación con el software JAMOVI, estimando efectos directos, indirectos y totales estandarizados con intervalos de confianza al 95 %.
Resultados: El modelo de mediación cumplió con los supuestos estadísticos (linealidad, normalidad de residuos y ausencia de multicolinealidad). El IMC materno mostró un efecto directo elevado sobre el IP (β = 0.97; p < .001). El efecto indirecto a través de la edad de la mujer fue estadísticamente significativo, pero de magnitud reducida (β = 0.0086; p < .001), representando solo el 0.88 % del efecto total.
Conclusiones: La influencia del IMC materno sobre la corpulencia del hijo se ejerce principalmente a través de vías directas, mientras que la edad de la mujer desempeña un papel mediador marginal. Estos hallazgos destacan la importancia de intervenciones dirigidas al control del IMC materno como estrategia de prevención de la obesidad inter-generacional.
Introduction: Maternal body mass index (BMI) is a robust predictor of adiposity in children; therefore, birth weight index allows for the assessment of nutritional status and body composition, identifying alterations in fetal growth and long-term risks.
Objective: To assess the association between maternal BMI and Rohrer Index (PI), exploring the mediating role ofwomen’s age.
Methodology: Cross-sectional study using secondary data from the Demographic and Family Health Survey (ENDES) of Peru, 2012–2020. A total of 31,742 records of full term newborns (≥37 weeks) without congenital malformations and with available data on maternal gestational BMI and maternal age at delivery were included. Premature births, multiple pregnancies, cases of intrauterine growth re-striction, and incomplete records were excluded. Maternal BMI was calculated using data from the first antenatal visit and PI as birth weight divided by height3. The Rohrer ́s Index was used for its ability to reflect relative adiposity compared to birth weight or BMI in neonatal populations. Mediation analysis was performed using the JAMOVI soft-ware, estimating direct, indirect, and total standardized effects with 95% confidence intervals.
Results: The mediation model met the statistical assumptions (linearity, normality of residuals, and absence of multicollinearity). Maternal BMI showed a high direct effecton PI (β = 0.97; p < .001). The indirect effect through female age was statistically significant, but small in magnitude (β = 0.0086; p < .001), accounting for only 0.88 % of the total effect.
Conclusions: The influence of maternal BMI on offspring corpulence is mainly exerted through direct pathways, while female age plays a marginal mediating role. These findings underscore the importance of interventions targeting maternal BMI as a strategy to prevent intergenerational obesity.