Marta Martín García
La neurodivergencia es un concepto relativamente novedoso que redefine la manera en que entendemos las diferencias en el funcionamiento del cerebro humano, que dan lugar a diversas maneras de procesar la información, aprender, comportarse y percibir la realidad.
Parte del hecho de que aceptar y comprender la neurodivergencia no solo beneficia a quienes forman parte de esta diversidad, sino que también enriquece a toda la sociedad. Este término abarca una variedad de entidades neurológicas como el trastorno del espectro autista, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, la dislexia, la dispraxia, el síndrome de Tourette o el trastorno obsesivo-compulsivo, entre otros.
En este sentido, el talento neurodivergente supone un potencial del que la mayoría de las empresas parecen no ser muy conscientes. Es cuestión de tiempo que cerebros con cableados neuronales alternativos encuentren el lugar que les corresponde por derecho en entornos laborales poco o nada inclusivos. El cambio ha empezado a sentirse lentamente, pero con paso firme y, poco a poco, cualidades y fortalezas típicamente neurodivergentes empiezan a ser valoradas.