La sepsis y el shock séptico representan emergencias médicas críticas con alta morbilidad y mortalidad general. La ecografía de cabecera (POCUS) se ha consolidado como una herramienta esencial en su manejo, permitiendo la evaluación hemodinámica y orientando la toma de decisiones clínicas inmediatas. POCUS facilita la identificación temprana del tipo de shock, la evaluación de la respuesta a la administración de fluidos y la detección de focos infecciosos en pacientes inestables. Los protocolos de ultrasonido como RUSH y VExUS proporcionan enfoques estructurados para la evaluación de la perfusión, la congestión venosa y la sobrecarga de líquidos. Estudios recientes validan la utilidad de parámetros como la integral velocidad-tiempo de velocidad integral en el tracto de salida del ventrículo izquierdo (IVT-TSVI) y el colapso de la vena cava inferior (VCI) para predecir la respuesta de los líquidos, aunque sus limitaciones deben considerarse según el contexto clínico. En el diagnóstico etiológico, la ecografía pulmonar ha demostrado superioridad sobre la radiografía en la detección de neumonía y derrames pleurales, mientras que la ecografía abdominal y cardíaca puede identificar infecciones urológicas y biliares, abscesos y signos de endocarditis. A pesar de su dependencia del operador, la evidencia apoya el uso sistemático de POCUS en la evaluación integral del paciente séptico, siendo crucial para la reanimación dirigida y personalizada. Se necesitan más estudios de investigación para estandarizar su aplicación y demostrar los beneficios en los resultados clínicos.
Sepsis and septic shock are critical medical emergencies with high rates of morbidity and mortality. Point-of-care ultrasound (POCUS) has been demonstrated to be a vital instrument in the management of these patients, facilitating dynamic haemodynamic assessment and prompting immediate clinical decision-making. POCUS has been demonstrated to facilitate early identification of shock type, assessment of fluid response, and detection of infectious foci in unstable patients. It is evident that ultrasound protocols, including RUSH and VExUS, offer a systematic approach to the assessment of perfusion, venous congestion, and fluid overload. Recent studies have validated the usefulness of parameters such as left ventricular outflow tract velocity time integral (LVOT-VTI) and inferior vena cava (IVC) collapse to predict fluid response. However, it is imperative that its limitations be considered in the clinical context. In the context of etiological diagnosis, the use of pulmonary ultrasound has been shown to be superior to radiography in terms of the detection of pneumonia and pleural effusions. Concurrently, the use of abdominal and cardiac ultrasound has been demonstrated to enhance the identification of urological infections, biliary infections, abscesses, and indications of endocarditis. Despite its dependence on the operator, the extant evidence supports the systematic use of POCUS in the comprehensive assessment of the septic patient, being crucial for targeted and personalised resuscitation. Further research is necessary to standardise its application and demonstrate its benefits in clinical outcomes.