J.J. Aguilar Naranjo
, José Francisco Santos Andrés, T. Usabiaga Bernal, E. Renau, Rosa Maria San Segundo Mozo, S. Gálvez Koslowski
Aunque el papel que el ejercicio juega en la prevención y tratamiento de la osteoporosis tiene una aceptación bastante generalizada, no existe criterio uniforme sobre las características y tipo de ejercicio que se debe emplear; sobre todo en lo que se refiere a intensidad, duración, frecuencia y localización. Para intentar definir estas características se ha realizado una revisión del tema y de aquellos trabajos que utilizan tablas de ejercicios y grupos control.
Los ejercicios relacionados con un efecto preventivo de la pérdida de masa ósea son los ejercicios de fuerza continuamente adaptados y de alta intensidad, al 70% de una repetición máxima, 16 de la escala de Borg o ejercicios por encima del umbral anaeróbico. Han de ser realizados al menos dos días en semana, durante tiempo indefinido y diseñados de forma que involucren a los músculos relacionados, sobre todo, con caderas y columna, localizaciones donde las fracturas osteoporóticas son más frecuentes. No se debe perder de vista que los ejercicios juegan también un papel preventivo de las consecuencias de la osteoporosis, en relación con las caídas y las fracturas, por lo que no solamente interesa mejorar la fuerza, sino también la coordinación y el equilibrio. Además de las pautas de ejercicios se deben proporcionar, también, medidas adecuadas de asesoramiento sobre prevención de caídas en las personas mayores.