Maria Miñana Castellanos, Maria Ramon Granés, Berta Fernandez Camins, Elena Navas, Joan Barrot de la Puente
Objetivos: Describir la población con diabetes mellitus tipo 2 (DM2) que cumple con criterios de fragilidad y evaluar su manejo según las guías de práctica clínica (GPC). Se analizaron características de los pacientes, tratamientos prescritos, adherencia a recomendaciones y prevalencia de sobretratamiento.
Diseño: observacional transversal con datos retrospectivos.
Emplazamiento: Base de datos SIDIAP (atención primaria en Cataluña, España).
Participantes: Quinientos noventa y cuatro mil setecientos setenta y siete pacientes con DM2, excluyendo otros tipos de diabetes.
Mediciones principales: Se evaluaron características sociodemográficas, clínicas y de tratamiento. La fragilidad se definió mediante criterios de consenso, como la presencia de uno o más criterios mayores o 2 o más criterios menores. Los criterios mayores se definieron como un índice de Charlson>4, índice de Barthel<60, alteraciones del estado ponderal y deterioro cognitivo. Los criterios menores incluyeron edad>75años, MEDEA U4 o U5, enfermedad cardiovascular establecida y enfermedad renal crónica. Los medicamentos se clasificaron como indicados o no recomendados según la GPC. Los tratamientos no recomendados incluían insulina y sulfonilureas por su riesgo de hipoglucemia. Se analizó el control glucémico (HbA1c) y el uso de tratamientos no recomendados en pacientes frágiles. Se definió sobretratamiento como tratamiento con fármacos no recomendados con control metabólico correcto (HbA1c<7%).
Resultados: El 22,75% de los pacientes con DM2 cumplía criterios de fragilidad. Las sulfonilureas fueron la segunda clase de antidiabéticos más prescrita tras la metformina en todos los grupos analizados. Entre los pacientes frágiles un 14% recibía tratamientos no recomendados, principalmente insulina (39,4%) y sulfonilureas (29,2%). Se identificó sobretratamiento en más del 20% de esta población.
Conclusiones: Casi una cuarta parte de las personas con DM2 tiene criterios de fragilidad. Se ha observado una baja adherencia a las recomendaciones de las GPC y una alta prevalencia de tratamiento no recomendado. Se requiere mayor concienciación para optimizar el manejo de esta población vulnerable.
Objectives: To describe the population with type 2 diabetes mellitus (T2DM) meeting frailty criteria and assess their management based on clinical guidelines (CGL). Patient characteristics, prescribed treatments, adherence to recommendations, and overtreatment prevalence were analyzed.
Design: Cross-sectional observational study using retrospective data.
Setting: SIDIAP database (primary care records, Catalonia, Spain).
Participants: 594,777 T2DM patients; other diabetes types were excluded.
Main measures: Sociodemographic, clinical, and treatment characteristics were assessed. Frailty was defined using consensus criteria as the presence of one or more major criteria or two or more minor criteria. Major criteria were defined as a Charlson index>4, a Barthel index <60, weight status alterations, and cognitive impairment. Minor criteria included age>75 years, MEDEA U4 or U5, established cardiovascular disease, and chronic kidney disease. Medications were classified as indicated or not recommended, based on CGL. Not recommended treatments included insulin and sulfonylureas due to their hypoglycemia risk. Glycemic control (HbA1c) and inappropriate treatments in frail patients were examined. Overtreatment was defined as use of not recommended treatments in patients with correct metabolic control (HbA1c<7%).
Results: A total of 22.8% of individuals with T2DM met clinical criteria for frailty. Sulfonylureas were the second most frequently prescribed class of glucose-lowering agents after metformin across all groups. Among frail patients, 14% were treated with therapies not recommended by clinical guidelines, primarily insulin (39.4%) and sulfonylureas (29.2%). Overtreatment was observed in over 20% of frail individuals.
Conclusions: Almost 1 every 4 people with T2DM meet frailty criteria. Low adherence to guidelines and a high prevalence of inappropriate treatments and overtreatment were observed. These findings emphasize the need for increased awareness and better guideline implementation to improve care for this vulnerable population.