Sara Elena Palacín Melús, Mario López Salas, Antonio Yanes Roldán, Roberto Bernal Bernal, Elena Melús Palazón
, Cruz Bartolomé Moreno
Objetivo: Analizar la relación entre la afectividad negativa y las repercusiones laborales y sociales en mujeres supervivientes de cáncer de mama en España, evaluando su impacto en la calidad de vida.
Diseño: Estudio transversal multicéntrico mediante un cuestionario autoadministrado online (Quality of Life in Adult Cancer Survivors [QLACS]).
Emplazamiento: España, entre junio de 2024 y febrero de 2025.
Participantes: Se incluyeron en el estudio 1.293 mujeres mayores de 18 años, supervivientes de cáncer de mama, que habían finalizado el tratamiento primario (cirugía, radioterapia y/o quimioterapia) y se encontraban libres de enfermedad en el momento del estudio.
Mediciones principales: Dominio «Afectividad negativa» (variable principal): Evaluada mediante una escala Likert de 7 puntos (1: nunca a 7: siempre).
Repercusiones laborales: conocer si las mujeres consideran que ha habido una «obligación» de cese laboral o despido debido al cáncer y su relación con la variable principal.
Correlación entre la afectividad negativa y la evitación social, los problemas financieros, hábitos de vida (tabaco, alcohol, alimentos ultraprocesados) y síntomas físicos (dolor, fatiga, problemas cognitivos) y su relación en función del tipo de tratamiento recibido.
Resultados: La afectividad negativa presentó una mediana de 4,3 puntos («casi siempre»).
Las repercusiones laborales (obligación de cese en un 15,4% o de despido en un 7,9%) se asociaron significativamente con una mayor afectividad negativa (Kruskal-Wallis=46,9; p <0,001), aunque con un tamaño del efecto pequeño (ɛ2=0,0447).
La evitación social mostró una correlación moderada con la afectividad negativa (r de Pearson=0,628; p <0,001), explicando el 39,5% de la variabilidad en la evitación social.
Los problemas financieros se correlacionaron moderadamente con la afectividad negativa (Spearman=0,319; p <0,001).
Hábitos de vida La afectividad negativa aumentó la probabilidad de consumo de tabaco (OR=1,35; IC 95%: 1,05–1,74) y alimentos ultraprocesados (OR=1,228; IC 95%: 1,121–1,345), pero redujo el consumo de alcohol (OR=0,769 para >4 veces/semana; p=0,018).
Síntomas físicos: Correlaciones moderadas con dolor (Kendall=0,507), fatiga (Kendall=0,471) y problemas cognitivos (Kendall=0,416; todos p <0,001).
Hormonoterapia: Fue el único tratamiento asociado significativamente con la afectividad negativa (U de Mann-Whitney=179.415; p=0,032), aunque con un efecto clínico mínimo (r=0,0715).
Conclusiones: Las supervivientes de cáncer de mama en España presentan niveles elevados de afectividad negativa, asociados significativamente con repercusiones laborales, evitación social y problemas financieros. También con el dolor y problemas cognitivos y si han recibido hormonoterapia. Estos hallazgos subrayan la necesidad de un seguimiento multidisciplinar en atención primaria, que aborde las dimensiones psicológica, laboral y social para mejorar la calidad de vida y el estilo de vida de las supervivientes.
Objective: To analyze the relationship between negative affectivity and work and social repercussions in female breast cancer survivors in Spain, assessing its impact on quality of life.
Design: Multicenter, cross-sectional study using a self-administered online questionnaire (Quality of Life in Adult Cancer Survivors, QLACS).
Setting: Spain, between June 2024 and February 2025.
Participants: 1,293 women aged 18 years and older, breast cancer survivors, who had completed primary treatment (surgery, radiotherapy, and/or chemotherapy) and were disease-free at the time of the study.
Main measurements: «Negative affectivity» domain (primary variable): Assessed using a 7-point Likert scale (1: never to 7: always).
Work-related repercussions: To determine whether women considered they had been «forced» to leave work or be fired due to cancer and its relationship with the primary outcome.
Correlation between negative affectivity and social avoidance, financial problems, lifestyle habits (tobacco, alcohol, ultra-processed foods), and physical symptoms (pain, fatigue, cognitive problems) and their relationship based on the type of treatment received.
Results: Negative affectivity had a median of 4.3 points («almost always»).
Work-related repercussions (forced to leave work in 15.4% or to be fired in 7.9%) were significantly associated with greater negative affectivity (Kruskal-Wallis=46.9; p <0.001), although the effect size was small (ɛ2=0.0447).
Social avoidance showed a moderate correlation with negative affectivity (Pearson's r=0.628; p <0.001), explaining 39.5% of the variability in social avoidance.
Financial problems were moderately correlated with negative affectivity (Spearman's=0.319; p <0.001).
Lifestyle habits: Negative affectivity increased the likelihood of tobacco use (OR=1.35; 95% CI: 1.05–1.74) and ultra-processed food use (OR=1.228; 95% CI: 1.121–1.345), but reduced alcohol consumption (OR=0.769 for>4 times/week; p=0.018).
Physical symptoms: Moderate correlations with pain (Kendall=0.507), fatigue (Kendall=0.471), and cognitive problems (Kendall=0.416; all p <0.001).
Hormone therapy: It was the only treatment significantly associated with negative affectivity (Mann-Whitney U=179,415; p=0.032), although with minimal clinical effect (r=0.0715).
Conclusions: Breast cancer survivors in Spain present high levels of negative affectivity, significantly associated with work-related impacts, social avoidance, and financial problems. It is also significantly associated with pain and cognitive problems and whether they have received hormone therapy. These findings underscore the need for multidisciplinary follow-up in primary care, addressing psychological, occupational, and social dimensions to improve survivors’ quality of life and lifestyle.