La enfermedad, las reacciones del paciente y su ambiente, se relacionan de forma dinámica ejerciendo una influencia muy importante en la evolución de una enfermedad crónica. La artritis reumatoide (AR) representa un buen ejemplo de la importancia de los factores psicosociales en la génesis de la discapacidad y en el pronóstico, requiriendo para su valoración parámetros de función social, mental y física. La AR afecta diversas áreas como la valoración subjetiva del estado de salud, adaptación psicológica, relaciones sexuales, familiares, sociales y laborales. La relación del paciente con la Ar, que puede ser modificada por el médico, tiene una gran repercusión sobre la evolución y el cumplimiento del tratamiento. Los factores psicológicos han sido señalados como buenos predictores del grado de discapacidad. En el enfermo reumático, el dolor, la limitación articular, las alteraciones de la imagen corporal y la medicación pueden interferir las relaciones sexuales. También se altera la dinámica familiar, especialmente cuando es la mujer la afectada y la encargada del funcionamiento del hogar. Más de la mitad de los pacientes con AR tiene discapacidad laboral, siendo ésta la consecuencia socio médica más importante de la AR que repercute de forma amplia en las áreas psicosociales y económicas. Finalmente se comenta la respuesta social e institucional a las consecuencias de la AR.