En cuidados paliativos oncológicos, la atención nutricional es esencial para mejorar la calidad de vida, reducir la sintomatología y conservar la funcionalidad de los pacientes. La malnutrición y la caquexia tumoral son altamente prevalentes en pacientes con cáncer avanzado, lo que contribuye a la pérdida de masa muscular, fatiga, inmunosupresión y disminución de la respuesta y tolerancia a los tratamientos.
En este contexto, el uso de suplementos nutricionales se ha planteado como una estrategia complementaria para aumentar la ingesta calórica y proteica y para aliviar síntomas asociados a su enfermedad y/o tratamiento.
Entre los más relevantes destacan las fórmulas hipercalóricas e hiperproteicas, que ayudan a mantener la ingesta calórica y proteica cuando la alimentación convencional es insuficiente, aminoácidos como glutamina, arginina y HMB, los ácidos grasos omega-3, micronutrientes como la vitamina D, antioxidantes como la curcumina y probióticos para mejorar la función intestinal.
Esta suplementación debe ser individualizada de acuerdo con el estado clínico, pronóstico y preferencias del paciente, garantizando proporcionalidad y evitando intervenciones inútiles.
In palliative oncology care, nutritional support is an essential component to improve quality of life, reduce symptoms, and preserve patient functionality. Malnutrition and cancer-related cachexia are highly prevalent in advanced cancer, contributing to muscle mass loss, fatigue, immunosuppression, and decreased tolerance to treatments. In this context, the use of nutritional supplements has been proposed as a complementary strategy to increase caloric and protein intake, as well as to relieve symptoms related to the disease and/or its treatment. Among the most relevant are hypercaloric and hyperproteic formulas, amino acids such as glutamine, arginine, and HMB, omega-3 fatty acids, micronutrients such as vitamin D, antioxidants such as curcumin, and probiotics that improve intestinal function. Supplementation should always be individualized, considering the patient’s clinical status, prognosis, and preferences, ensuring proportionality and avoiding futile interventions.