Julio Carabantes Bautista, Paula López Pérez, Pilar Navarro Palacios, Aldara Cornejo Robles, Julia Pérez Adiego, Paula Narro Hernández
La Organización Mundial de la Salud define una quemadura como la lesión en la piel u otro tejido orgánico causado por el calor, la radiación, la radioactividad, la electricidad, la fricción o el contacto con productos químicos. La piel es la principal barrera que nos protege del medio en el que vivimos, en los grandes quemados esta barrera es destruida provocando complicaciones en el organismo críticas para el paciente.
Las quemaduras son lesiones frecuentes que requieren atención especializada en unidades críticas. Se clasifican en leves, moderadas y graves, estas últimas con mayor riesgo de mortalidad. Afectan los tejidos vivos, alterando su estructura y función, lo que genera inflamación, complicaciones y un proceso de cicatrización. Según su origen, pueden ser térmicas, químicas o eléctricas, predominando las dos primeras. El tratamiento de las quemaduras graves debe ser estricto para asegurar supervivencia y recuperación. El gran quemado es considerado paciente crítico por su gran morbilidad y mortalidad ya que aproximadamente causa 180.000 defunciones al año, provocando principalmente en lugares domésticos y laborales.
El papel de la enfermera resulta esencial e insustituible en la atención de un paciente en estado crítico, ya que su labor implica ofrecer un cuidado integral con un enfoque humano, considerando también el contexto que lo rodea. Para ello, requiere una preparación profesional completa y especializada, que le permita desarrollar acciones centradas en la prevención y en garantizar una atención de calidad. Además, es la enfermera quien permanece más tiempo junto al paciente, brindándole un acompañamiento individualizado y respondiendo de manera inmediata a sus necesidades sociales, biofísicas y psicológicas alteradas
The World Health Organization defines a burn as an injury to the skin or other organic tissue caused by heat, radiation, radioactivity, electricity, friction, or contact with chemicals. The skin is the main barrier that protects us from the environment in which we live; in major burns, this barrier is destroyed, causing critical complications for the patient.
Burns are common injuries that require specialized care in critical care units. They are classified as mild, moderate, and severe, the latter with a higher risk of mortality. They affect living tissue, altering its structure and function, generating inflammation, complications, and a healing process. Depending on their origin, they can be thermal, chemical, or electrical, with the first two predominating. Treatment of severe burns must be rigorous to ensure survival and recovery. Severe burns are considered critically ill patients due to their high morbidity and mortality, as they cause approximately 180,000 deaths annually, mainly in domestic and workplace settings.
The role of the nurse is essential and irreplaceable in the care of a critically ill patient, as their work involves providing comprehensive care with a humane approach, while also considering the surrounding context. This requires comprehensive and specialized professional training, enabling them to develop actions focused on prevention and ensuring quality care. Furthermore, the nurse spends the most time with the patient, providing individualized support and responding immediately to their altered social, biophysical, and psychological needs.