Pilar Navarro Palacios, Julio Carabantes Bautista, Paula Narro Hernández, Paula López Pérez, Aldara Cornejo Robles, Julia Pérez Adiego
La insuficiencia cardíaca es una de las principales causas de morbimortalidad en los países occidentales, habitualmente asociada a cardiopatía isquémica e hipertensiva1-3. Se caracteriza por la incapacidad del corazón para mantener un gasto adecuado, incluso tras la activación de mecanismos compensatorios como la precarga, la estimulación neuro-hormonal y la hipertrofia, que a largo plazo generan un mayor deterioro funcional1,2. Con el avance de la insuficiencia cardiaca, el corazón se debilita cada vez más, provocando la aparición de síntomas como: disnea, edemas, piel fría, dolor pecho… entre otros3,5.
Para realizar un buen diagnóstico, se han establecido criterios clínicos estandarizados, como los de Framingham (ANEXO 1), aunque existen otras técnicas de imagen que permiten confirmar el diagnóstico y gravedad de la enfermedad3,5.
Heart failure is one of the leading causes of morbidity and mortality in Western countries, usually associated with ischemic and hypertensive heart disease1-3. It is characterized by the heart’s inability to maintain adequate output, even after the activation of compensatory mechanisms such as preload, neurohormonal stimulation, and hypertrophy, which in the long-term lead to further functional deterioration1-2. As heart failure progresses, the heart becomes increasingly weakened, causing symptoms such as dyspnea, edema, cold skin, chest pain, and others3,5.
To make a proper diagnosis, standardized clinical criteria have been established, such as those of Framingham (APPENDIX 1), although there are other imaging techniques that can confirm the diagnosis and severity of the disease3,5.