Enrique Blancarte Fuentes
, José Martín Cano Martínez
, María Inés Ramírez Chávez
Durante la pandemia de COVID-19, el personal de enfermería demostró un compromiso excepcional en la atención directa a los pacientes, evidenciando su papel fundamental en el sistema de salud público. En el Estado de Guanajuato, México, esta situación permitió identificar importantes desafíos en la salud laboral del personal sanitario, particularmente en relación con los estilos de vida y los factores de riesgo cardio-metabólicos, donde se observó una prevalencia significativa de diabetes, así como diferencias en la práctica de actividad física según el género.
Ante estos hallazgos, se destaca la necesidad de implementar políticas públicas que promuevan el bienestar integral del personal de salud, con especial énfasis en las mujeres, quienes representan una mayoría en el ámbito de enfermería. En este contexto, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud Sección 37 ha desarrollado un programa Wellness orientado a mejorar la salud física, mental y emocional de sus afiliados. Este programa incluye estrategias de promoción de la actividad física, alimentación saludable, apoyo psicológico y conciliación entre la vida laboral y personal.
El empoderamiento femenino se posiciona como un eje transversal en estas acciones, reconociendo a las mujeres como pilares del sistema sanitario. La promoción de su bienestar no solo mejora su calidad de vida, sino que también fortalece la capacidad de respuesta del sistema de salud ante futuras crisis. Se concluye que la integración de programas Wellness con enfoque de género representa una estrategia efectiva para abordar los retos de salud laboral en el sector salud, y una oportunidad para avanzar hacia entornos laborales más equitativos, saludables y sostenibles.
During the COVID-19 pandemic, nursing personnel demonstrated exceptional commitment in providing direct patient care, highlighting their fundamental role in the public health system. In the state of Guanajuato, Mexico, this context revealed significant challenges in the occupational health of healthcare workers, particularly regarding lifestyle habits and cardio-metabolic risk factors. A notable prevalence of diabetes was observed, along with gender-based differences in physical activity practices.
In light of these findings, there is a clear need to implement public policies that promote the comprehensive well-being of healthcare personnel, with particular emphasis on women, who represent the majority in the nursing workforce. Within this framework, the National Union of Health Workers, Section 37, has developed a wellness program aimed at improving the physical, mental, and emotional health of its members. This program includes strategies for promoting physical activity, healthy eating, psychological support, and work-life balance.
Female empowerment emerges as a cross-cutting theme in these initiatives, recognizing women as pillars of the healthcare system. Promoting their well-being not only enhances their quality of life but also strengthens the health system’s capacity to respond to future crises. It is concluded that integrating wellness programs with a gender perspective is an effective strategy to address occupational health challenges in the healthcare sector and represents an opportunity to advance toward more equitable, healthy, and sustainable work environments.