, Enrique Blancarte Fuentes
, María del Rosario Tolentino Ferrel
, Carlos Alberto Bernal Ray
La obesidad infantil representa uno de los desafíos más urgentes para la salud pública global, con implicaciones físicas, emocionales, sociales y económicas. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el sobrepeso y la obesidad se caracterizan por una acumulación excesiva de grasa corporal que puede afectar gravemente la salud, incrementando el riesgo de enfermedades crónicas como diabetes tipo 2, cáncer y afecciones cardiovasculares. En América Latina y el Caribe, esta problemática afecta a millones de niños y adolescentes, siendo especialmente preocupante en contextos de pobreza y desigualdad.
Durante la infancia, se establecen los hábitos alimenticios, de higiene y actividad física que influirán en la salud a lo largo de la vida. En este sentido, el entorno familiar y el papel de los padres son fundamentales para la prevención de la obesidad infantil. Sin embargo, factores como las condiciones socioeconómicas, el acceso limitado a alimentos saludables y la influencia de la publicidad de productos ultraprocesados dificultan este proceso.
La tecnología, aunque frecuentemente asociada al sedentarismo infantil, también ofrece oportunidades para la promoción de la salud. Aplicaciones móviles, plataformas educativas y videojuegos activos pueden ser herramientas efectivas para fomentar hábitos saludables, empoderar a los pacientes y facilitar el seguimiento del estado de salud. Estas soluciones digitales, cuando se utilizan adecuadamente, permiten intervenciones tempranas y personalizadas, especialmente en contextos donde el acceso a servicios de salud es limitado.
México enfrenta retos significativos en la implementación de estrategias tecnológicas para combatir la obesidad infantil, como la conectividad desigual y la falta de políticas públicas integrales. No obstante, el uso positivo de las tecnologías representa una vía prometedora para fortalecer la prevención, mejorar la educación en salud y reducir la prevalencia de esta enfermedad en la población infantil.
Childhood obesity is one of the most pressing challenges in global public health, with physical, emotional, social, and economic implications. According to the World Health Organization, overweight and obesity are characterized by excessive accumulation of body fat that can severely impact health, increasing the risk of chronic diseases such as type 2 diabetes, cancer, and cardiovascular conditions. In Latin America and the Caribbean, this issue affects millions of children and adolescents, and is particularly concerning in contexts of poverty and inequality.
During childhood, dietary, hygiene, and physical activity habits are established, shaping long-term health outcomes. In this regard, the family environment and the role of parents are essential in preventing childhood obesity. However, socioeconomic conditions, limited access to healthy foods, and the influence of advertising for ultra-processed products hinder this process.
Although technology is often associated with sedentary behavior in children, it also offers opportunities for health promotion. Mobile applications, educational platforms, and active video games can be effective tools for encouraging healthy habits, empowering patients, and facilitating health monitoring. When used appropriately, these digital solutions enable early and personalized interventions, especially in settings with limited access to healthcare services.
Mexico faces significant challenges in implementing technological strategies to combat childhood obesity, such as unequal internet connectivity and the lack of comprehensive public policies. Nevertheless, the positive use of technology represents a promising avenue to strengthen prevention efforts, enhance health education, and reduce the prevalence of this condition among children.