Pablo de Fez Febré, Andrea Soriano Barrera, Sara Plou Izquierdo, Cristina Gargallo Martínez, Alberto Muñoz Vos, Carlos Antonio Utria Hernández
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo que, aunque típicamente diagnosticado en la infancia, persiste en la edad adulta en un porcentaje significativo de casos1. Estudios epidemiológicos estiman que entre el 2% y el 5% de la población adulta podría cumplir criterios para TDAH, aunque la mayoría permanece sin diagnóstico ni tratamiento1,2. La presencia de TDAH no solo incrementa el riesgo de disfunción académica, laboral y social, sino que constituye un importante factor de vulnerabilidad para el desarrollo de trastornos por uso de sustancias (TUS), especialmente con inicio temprano y mayor gravedad clínica3.
Diversas investigaciones han demostrado que los adultos con TDAH presentan tasas más elevadas de adicciones, consumos más precoces y cursos más complicados, comparado con personas sin este trastorno3,4. Por otro lado, en contextos clínicos de adicciones, se ha descrito una prevalencia de TDAH cercana al 23%, configurando un perfil dual que con frecuencia pasa inadvertido5. El tratamiento integral de ambos trastornos mejora la adherencia, reduce el craving y permite un abordaje más efectivo del consumo. En este sentido, la utilización de fármacos no estimulantes como atomoxetina constituye una estrategia de elección en pacientes con TDAH y comorbilidad adictiva a estimulantes, debido a su eficacia demostrada sobre la sintomatología atencional y su nulo potencial de abuso4,5.
Presentamos el caso de un varón joven que ingresa en una Unidad de corta estancia psiquiátrica para desintoxicación de cocaína, donde se identifica por primera vez sintomatología sugestiva de TDAH no diagnosticado previamente, iniciándose tratamiento con atomoxetina que permite una mejor evolución clínica y facilita la posterior rehabilitación.
Attention-deficit/hyperactivity disorder (ADHD) is a neurodevelopmental disorder that, although typically diagnosed in childhood, persists into adulthood in a significant proportion of cases1. Epidemiological studies estimate that between 2% and 5% of the adult population may meet criteria for ADHD, although most remain undiagnosed and untreated1,2. The presence of ADHD not only increases the risk of academic, occupational, and social dysfunction but also constitutes a major vulnerability factor for the development of substance use disorders (SUD), particularly with earlier onset and greater clinical severity3.
Multiple studies have demonstrated that adults with ADHD present higher rates of addictions, earlier initiation of substance use, and more complex clinical courses compared with individuals without the disorder3,4. Conversely, in addiction treatment settings, the prevalence of ADHD has been reported to be approximately 23%, shaping a dual-diagnosis profile that often goes unrecognized5. Comprehensive treatment of both conditions improves adherence, reduces craving, and enables a more effective approach to substance use. In this regard, the use of non-stimulant medications such as atomoxetine represents a treatment of choice in patients with ADHD and comorbid stimulant use disorders, due to its proven efficacy in improving attentional symptoms and its lack of abuse potential4,5.
We report the case of a young adult male admitted to a short-stay psychiatric unit for cocaine detoxification, where symptoms suggestive of previously undiagnosed ADHD were identified. Treatment with atomoxetine was initiated, leading to improved clinical outcomes and facilitating subsequent rehabilitation.