Objetivos: El artículo busca visibilizar el dolor pélvico crónico (DPC) y las disfunciones del suelo pélvico (DSP) en hombres y mujeres, resaltando el papel clave de la enfermería de atención primaria en su detección precoz, abordaje integral y acompañamiento terapéutico. Procedimientos básicos: La autora combina su experiencia clínica en consulta con una revisión de guías internacionales (NICE, EAU, ICS). Se utilizan herramientas como PFDI-20, UDI-6, IPSS, Escala EVA y el Test de Oxford para evaluación, junto con educación sobre autocuidados (ejercicios de Kegel, higiene postural, diarios de síntomas) y coordinación interdisciplinar. Resultados destacados: La aplicación de una herramienta estructurada mejora el diagnóstico precoz. Las intervenciones educativas no invasivas pueden mejorar los síntomas. Se evidencian beneficios en calidad de vida y mayor adherencia al tratamiento. Se destaca la importancia del seguimiento enfermero y la colaboración con otras disciplinas como fisioterapia, psicología y sexología. Conclusiones principales: El artículo propone un cambio de paradigma en la gestión del DPC y las DSP desde enfermería, apoyando la creación de consultas monográficas. Subraya la necesidad urgente de formación específica, protocolos institucionales y respaldo organizativo. Lo más innovador es el enfoque biopsicosocial liderado desde enfermería para tratar patologías habitualmente invisibilizadas.
Objectives: This article aims to raise awareness about chronic pelvic pain (CPP) and pelvic floor dysfunctions (PFDs) in both men and women, emphasizing the pivotal role of primary care nurses in early detection, comprehensive management, and therapeutic support. Basic procedures: The approach integrates the author's clinical experience with a narrative review of international guidelines (NICE, EAU, ICS). Tools like the PFDI-20, UDI-6, IPSS, EVA scale, and Oxford test are used, along with education on self-care (Kegel exercises, posture, symptom diaries) and interdisciplinary collaboration. Key findings: Structured screening improves early diagnosis. Non-invasive educational interventions improve symptoms. Patients report significant quality of life improvements and better treatment adherence. Nurse-led follow-up and coordination with physiotherapy, psychology, and sexology enhance care outcomes. Main conclusions: The article advocates for a paradigm shift in managing CPP and PFDs through nurse-led interventions in primary care. It calls for specialized training, institutional protocols, and organizational support. The most novel aspect is the biopsychosocial, nurse-driven approach to addressing often-silenced pelvic disorders with a high impact on patients' lives.