La disfagia es una consecuencia frecuente en las enfermedades neurológicas progresivas. Las alteraciones de la deglución, en estas enfermedades, suelen preceder a otra sintomatología, lo que indica que inicialmente está bien compensadas. La disfagia puede ser el primer síntoma de una enfermedad neurológica progresiva no diagnosticada. Las demencias, por el contrario, no producen una alteración sensorio motriz de las estructuras implicadas en la deglución hasta las últimas fases de la enfermedad, pero el deterioro global cognitivo constituye de forma importante a la discapacidad para comer de forma independiente. La mayoría de los síntomas y complicaciones que derivan de estos tipos de disfagia, neurológica se deben a la alteración de las fases oral, faríngeo o esofágica de la deglución, de forma individual o en combinación. El manejo de la disfagia depende del estado y de su severidad. La rehabilitación de la deglución se centra en minimizar el riesgo de aspiración mediante técnicas compensatorias posturales, maniobras deglutorias y modificaciones en la textura del alimento.