M.J. Zarco Periñán, Carmen Echevarría Ruiz de Vargas, J. García Díaz, A. Moreno Moreno
La medicina basada en la evidencia (MBE) comienza en el paciente y es su asistencia la que crea la necesidad de información, que posteriormente, debe ser contestada mediante la identificación de las investigaciones más relevantes. Proceso que comienza con el primer paso en la práctica de la medicina basada en la evidencia, convertir la necesidad de la información en una pregunta precisa, y que facilite el proceso de búsqueda.
Independientemente de la ruta escogida, una vez planteada la pregunta, y dependiendo del tipo de cuestión clínica realizada, se debe proceder a la localización de la mejor evidencia disponible; para ello es necesario desarrollar una estrategia de búsqueda. Estrategia que debe incluir, tanto las fuentes de información que se van a utilizar, como el diseño de la estrategia a emplear.
Es importante conocer que cada una de las fuentes de información a utilizar tiene sus características. La selección de cada una de ellas puede estar en función de las características de la pregunta formulada, del área de cobertura y de la familiaridad y disponibilidad de acceso. Por otra parte, la estrategia de búsqueda debe adaptarse en función de los objetivos y de las necesidades planteadas, y puede ser diferente, según la fuente de información escogida. Búsqueda que suele comenzar con la utilización de los términos o palabras claves, según la condición o enfermedad que nos ocupa. La elaboración de una estrategia de búsqueda es un ejercicio interactivo, donde se va refinando el perfil de búsqueda, a medida que se recupera la información necesaria.
Por tanto debemos ser conscientes de la necesidad de aumentar nuestro conocimiento sobre las ventajas y limitaciones de los recursos de que disponemos, y de cómo realizar una estrategia de búsqueda adecuada, para aplicar la mejor evidencia científica disponible a los pacientes evaluados en rehabilitación.