La reciente aportación de los ultrasonidos en el diagnóstico de la Luxación Congénita de Cadera (LCC) nos ha llevado a compararlos con la radiología convencional.
Hemos realizado un estudio prospectivo en 44 niños que fueron enviados a nuestro hospital por presentar clínica y/o antecedentes familiares positivos para la LCC. En todos ellos se efectuó al inicio un examen radiológico (AP y Von Rossen) y ecográfico (neutro y dinámico), lo que nos permitió clasificar las caderas en tres grupos (normal, displásica o subluxada/luxada); por otro lado, dividimos a los niños en dos grupos (menores y mayores de dos meses). En aquellos casos en los que la sospecha clínica de LCC fue confirmada se repitió el mismo estudio a los 3 mese, tras la utilización de un pañal abductor durante ese tiempo. Los resultados confirmaron una concordancia entre ambas técnicas del 70,45% en el total de los caos, siendo más elevada en las caderas normales o claramente patológicas (52 casos) que cuando el diagnóstico era de displasia (10 casos), especialmente en el grupo de menor edad. Este estudio está en la línea general de considerar los ultrasonidos como un buen método en el diagnóstico y seguimiento de la LCC.