F. Aparicio
El incremento de la actividad deportiva en nuestro tiempo, y por ende las patologías derivadas de dicha práctica, han creado la necesidad de la investigación del entrenamiento a efectos de lograr una mejor comprensión y prevención de dichas patologías.
Se analiza el proceso de maduración a partir del nacimiento, cuando el recién nacido recibe la brusca carga de la gravedad; inicia la creación de vías de información centrípeta, ésta, posteriormente se va a convertir en la vía que lleva la información mecánica en forma de sensación, e informa a las vías motoras a través de reflejos medulares, bulbo protuberanciales o corticales con participación de la conciencia, dependiendo todos estos niveles del grado de entrenamiento; información que en definitiva se conoce con el nombre de propiocepción.
Tipo de sensibilidad especial que informa con dos caracteres la posición articular y el movimiento, en un sentido dinámico y entrenable.
La respuesta motora de acción depende en gran medida de esta información de acuerdo a la demanda de la gravedad o del acto motor requerido.
Las lesiones del deporte ocurren cuando se suceden la demanda biomecánica sin la correspondiente respuesta neurofisiológica; a la cual los tejidos sin dicha protección no pueden resistir y se injurian.
En la sucesión de la patología ocurre la desaferentización, verdadera patología neurológica que es necesario corregir previamente al reintegro del deportista a su actividad.