T. Ibáñez Campos, I. Carazo Dorado, Joaquin Ramos Valverde, Alejandro Arteaga Domínguez, J.R. Prieto Lucena, C. Ortega García, A. Moreno Moreno, L. Soria Valle
El problema que plantea el dolor vertebral en nuestra cultura occidental y la confusión que existe en los métodos de diagnóstico y tratamiento son el punto de partida de las técnicas de educación y entrenamiento.
Los autores, tras un breve recuerdo histórico de las diferentes Escuelas de la Espalda, realizan una reflexión de los objetivos iniciales de su propio método y un análisis de los fundamentos del mismo; continúan desarrollando las indicaciones de la técnica y criterios de selección del paciente, y, finalmente, hacen una descripción pormenorizada de su método Low Back School (Escuela del Dolor Lumbar).
Por último, con la finalidad de valorar de forma preliminar la efectividad de la técnica, exponen los datos obtenidos a través de una encuesta postal anónima diseñada con este propósito, y enviada a 147 pacientes con dolor lumbar mecánico, que habían consultado en la Unidad de dolor de Espalda del Dpto. de Rehabilitación, durante el período de tiempo transcurrido desde el 1 de enero de 1989 hasta el 31 de diciembre de 1991, y, que además, habían completado por lo menos 4 sesiones de la Escuela.
La encuesta analiza los datos sociodemográficos (edad, sexo y nivel de estudios) y tiempo de evolución del proceso doloroso, para orientar sobre las características generales de la muestra. Pero, sobre todo, valora la influencia de la Escuela en la mejoría/empeoramiento del dolor y actividades laborales del paciente, así como la influencia de sus fundamentos biomecánicos y conductuales. Además, recaba información sobre la satisdación general del paciente con este método.
De las 147 encuestas enviadas fueron contestadas 80 (54,42%), y el análisis de la información recabada permite deducir que el paciente, tras la Escuela, precisa menos consultas, consumen menos fármacos, realiza mejor su trabajo y considera beneficiosos los fundantes biomecánicos y conductuales de la misma, de forma significativa. Sin embargo, no se reduce significativamente la intensidad subjetiva del dolor y actividades laborales. Aunque la satisfacción con el método es prácticamente general, se discute si el periodo de seguimiento (entre 6 y 18 meses) ha sido lo suficientemente amplio.