México
Introducción: El apoyo continuo durante el parto mejora la experiencia materna y los resultados perinatales. Sin embargo, la integración de las doulas en los sistemas de salud enfrenta barreras. Objetivo: Evaluar los beneficios del acompañamiento de una doula durante la fase activa del trabajo de parto y el nacimiento. Metodología: Estudio cuasiexperimental en una institución de alta especialidad en Monterrey, México. Se compararon dos grupos de mujeres en trabajo de parto: uno recibió apoyo continuo de una doula y el otro solo atención convencional. Se analizaron indicadores clínicos (progresión del trabajo de parto), de asistencia (tiempo de acompañamiento) y de bienestar materno-infantil (apego madre-hijo). Resultados: El grupo de intervención presentó una mayor frecuencia de partos eutócicos (36.2% vs. 23.8%), sin significación estadística (p = .287). Se observó una mayor incidencia de ruptura espontánea de membranas en el grupo de intervención (32.8% vs. 14.3%, p=.001). Además, las mujeres con apoyo de una doula presentaron mayor dilatación cervical (4.98 cm vs. 4.10 cm, p = .001) y mayor porcentaje de borramiento cervical (73.79% vs. 71.67%, p = .023). Asimismo, el apego madre-hijo fue significativamente mayor en este grupo (χ² = 9.87, p = .002). Conclusión: El acompañamiento de una doula favorece una mejor progresión del trabajo de parto y fortalece el vínculo materno-infantil. Estos hallazgos respaldan la importancia de su inclusión en los modelos de atención obstétrica para promover un parto humanizado y reducir intervenciones médicas innecesarias.
Introduction: Continuous support during labor improves maternal experience and perinatal outcomes. However, the integration of doulas into healthcare systems faces several barriers. Objective: To evaluate the effects of doula support during the active phase of labor and childbirth. Methodology: A quasi-xperimental study was conducted in a high-specialty hospital in Monterrey, Mexico. Two groups of women in labor were compared: one received continuous support from a doula (n= 58) and the other received standard care only (n = 42). Clinical indicators (labor progression), care indicators (duration of support), and maternal–infant well-being outcomes (mother–infant bonding) were analyzed. Results: Participants had a mean age of 24.2 years (SD = 5.28); 61% (n = 61) were primigravidas and 16% (n = 16) had a history of miscarriage. The intervention group had a higher frequency of eutocic births (36.2%; n = 21 vs. 23.8%; n = 10), though this difference was not statistically significant (p = .287). Women who received doula support showed greater cervical dilation (4.98 cm vs. 4.10 cm, p = .001) and a higher percentage of cervical effacement (73.79%; n = 43 vs. 71.67%; n = 30, p = .023). Moreover, mother–infant bonding was significantly higher in this group (x² = 9.87, p = .002). Conclusion: Doula support promotes better labor progression and strengthens maternal–infant bonding. These findings support the importance of including doulas in obstetric care models to promote humanized childbirth and reduce unnecessary medical interventions.