Iris Marín Gómez, María Cosculluela Mora, Adrián Vaquero Piquer, Adolfo Lanao Martín, Virginia Felices Peralta, Ángel Zaragoza Buj
El dolor lumbar inespecífico (DLI) es una de las causas más frecuentes de consulta en atención primaria y una de las principales fuentes de discapacidad a nivel mundial¹,². Las estrategias terapéuticas han evolucionado desde enfoques pasivos hacia modelos activos, centrados en el ejercicio terapéutico, respaldados por guías clínicas internacionales³,¹¹. Este artículo revisa la evidencia científica más reciente sobre la eficacia del ejercicio terapéutico en el tratamiento del DLI, con especial énfasis en su implementación en el ámbito de la atención primaria.
Se realizó una revisión narrativa de estudios publicados en bases de datos reconocidas entre 2016 y 2021. Se analizaron ensayos clínicos, revisiones sistemáticas y metaanálisis de alta calidad metodológica. Los resultados muestran que el ejercicio terapéutico, incluyendo programas de fuerza, control motor y movilidad, reduce el dolor⁴,⁵ mejora la funcionalidad⁶,⁹ y disminuye el riesgo de cronificación⁷,⁸. Además, los programas supervisados ofrecen mejores resultados que los no supervisados⁹.
La educación en neurociencia del dolor combinada con ejercicio mejora la adherencia y la eficacia a largo plazo⁸. Estos resultados apoyan firmemente la inclusión sistemática del ejercicio terapéutico como tratamiento de primera línea para el DLI en atención primaria.
Non-specific low back pain (NSLBP) is among the most common reasons for primary care consultations and one of the leading causes of global disability¹,². Therapeutic strategies have shifted from passive approaches toward active models emphasizing exercise therapy, as supported by international clinical guidelines³, ¹¹. This article reviews the latest scientific evidence on the effectiveness of therapeutic exercise in NSLBP management, with a focus on its application in primary care.
A narrative review was conducted based on studies from major databases between 2016 and 2021. High-quality clinical trials, systematic reviews, and meta-analyses were included. Results show that exercise therapy—including strength, motor control, and mobility programs—reduces pain⁴,⁵, improves functionality⁶,⁹ and decreases chronicity risk⁷,⁸. Supervised programs yield better outcomes than unsupervised ones⁹.
Pain neuroscience education combined with exercise enhances adherence and long-term effectiveness⁸. These findings support the systematic inclusion of therapeutic exercise as a first-line treatment for NSLBP in primary care.